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Mostrando las entradas etiquetadas como Literatura

Ernest Hemingway

Cuando era profe aplicaba una táctica para ahorrarme clases: poner trabajos a los alumnos y que ellos dieran la clase exponiéndolos. Inspirado por aquellas artimañas comienzo una serie de posts que no tendré que escribir yo (demasiado), sino que ya han sido escritos por los grandes: intentaré recopilar los grandes momentos literarios que he tenido la suerte de leer. Puede que me canse después del segundo post o puede que continúe ; en el mundo de los blogs la continuidad siempre está en el aire... Comienzo con el fragmento literario #1 en mi vida, extraído de "París era una fiesta" de Hemingway . Unas palabras que considero genuinamente inspiradas. Tengo la sensación de que algo que entra tan directamente, como una estocada limpísima , no puede haber sido premeditado, pensado. Es más bien como el movimiento natural y automático de una pierna al caminar o de una mano al coger el vaso. Es la transmisión pura de realidad. No creo que Hemingway pudiera escribir esto de otra ...

Tauromaquia

En la palabra escrita -de hecho, en cualquier forma de expresión estática- dejamos constancia de nuestra lucha por asir la realidad, nuestra realidad. Cada novela y cada poema es como una corrida de toros: el hombre contra la noble pero oscura bestia del sinsentido , del vacío, intentando reducirlo y construir un espacio libre de las fuerzas de la naturaleza , un círculo en el que la gloria permanezca estática, sin ser borrada por el tiempo.

Literatura

El objetivo de la literatura ha de ser generar reacciones tan viscerales como la vida misma, o por lo menos tan viscerales como otras formas de expresión artística generan. Los personajes han de vivir, las líneas de un libro han de ser los códigos que activan en la mente la sensación de realidad, se han de saltar todas las barreras del intelecto e ir directamente al instinto. La literatura ha de estar escrita en el lenguaje fundamental de los seres humanos, en un lenguaje que entiendan tanto el cerebro como el corazón como la vejiga como el hígado. La literatura ha de provocar insomnios, ataques cardíacos, diarreas. Ha de ser un medicamento y un veneno.