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Mostrando las entradas etiquetadas como Pajareo

Asombro

Cuando un banco de peces se ve rodeado de tiburones o cualquier otro depredador, adopta una clásica forma de esfera rotatoria. Cada pez individual intenta estar lo más cerca posible del centro de la esfera, es decir lo más alejado posible de los depredadores. Los individuos que permanezcan en la superficie serán, obviamente, los que más probablemente acaben siendo devorados. En cambio, aquellos que hayan tenido la suerte de no estar en la periferia del banco durante los ataques serán peces afortunados, que habrán podido llevar una existencia ajena a las amenazas del océano, protegido por la masa de sus congéneres. Tengo la sensación de que en occidente los descubrimientos filosóficos, existenciales, tanto los colectivos como los anónimos y personales, son con frecuencia "asombrosos", súbitos e inesperados. Vienen acompañados de un factor sorpresa, de un sentimiento de revelación única. Me divierte pensar que quizás en muchos casos se cumple la "teoría de la reminiscencia...

La nota

Y por dentro, igual. Seguimos siendo un gran enigma, una gran bola vacía, oscura, impenetrable. Suena la música. Una nota entra en nuestra cabeza, y luego qué? Dónde va a parar? Podríamos seguirla, localizarla, o se ha perdido para siempre en un océano infinito que cabe en un sombrero?

Dios

La isla era toda ella como un gran animal salvaje, como un gran perro negro rabioso, como un monstruo marino emergiendo del océano, como un dios colérico. Pero en su mismo centro, un río vertical, una elevadísima , blanca y esbelta catarata parecía desplomarse desde el mismo sol, daba la sensación de que los disparos de luz y el agua eran una misma entidad sobrenatural. La nube de ínfimas e infinitas gotas dispersadas a su alrededor bailaba, como motas de polvo en un haz de luz, bajo fuerzas apenas existentes. Y dibujaban, en bandadas, rostros luminosos, escenas del pasado y del futuro, en el alfabeto único del todo y la nada.

Felicidad

Cuando me miras mi imagen se sumerge a través de tu pupila como en un lago cristalino, y queda reposando en tu recuerdo. En algún recóndito rincón queda latente, yaciendo amorosamente al lado de otros recuerdos intimos. Esta parte de mí que es la imagen de un segundo ha quedado, pues, a resguardo de todo mal; esa parte de mí permanecerá indefinidamente feliz.

Memes

Más o menos del mismo modo que es muy probable que respiremos algún átomo de oxígeno que en su día respiró Newton -por poner un ejemplo-, también las palabras de un idioma nos llegan inevitablemente reutilizadas . Cada palabra, desde las más elevadas como "justicia", "arte", "compasión"... hasta las más utilitarias como "mesa", "sol" o "lápiz", arrastra consigo el eco de todas las veces que ha sido interpretada y usada. De hecho, puede que la única definición que se pueda dar de cada palabra sea el conjunto nebuloso de cosas, situaciones o sentimientos que han sido etiquetados con ella. Las definiciones no son más que una votación, un referéndum global en el que todos los usuarios del lenguaje participan. Las palabras están ahí, inocentemente escritas en su tinta negra, o volátilmente vibrantes en sus fonemas, y entonces cada uno le carga la alforja que le parece que más le encaja. Al final, cada palabra no es más que ese co...

El momento

Años después reflexionaba "Es extraño como llegan a suceder las cosas. No el discurso de complejas historias, sino los instantes. La forma en la que una grulla ajusta ligeramente la postura de su cuello antes de dispararlo contra el agua y capturar un pez. No fue, no pudo ser ni un mínimo instante antes o después. Fue en ese momento cuando la indiferencia general del cosmos se rompió, y se produjo el cambio, fue justo en esa milésima de segundo cuando el cerebro del animal se activó instintivamente, sin artificios ni planificación. Parece un sueño que puedan acontecer eventos tan importantes en tiempos tan absurdamente cortos, tiempos indefinidos y casi inexistentes. Parece como si cupiese un elefante en un cofre." Todo le había venido al recordar el cuerpo espigado, floreciente y ligeramente arqueado de ella, observando distraída las estanterías de libros en casa de él. En silencio pero sin ninguna premeditación él se le había acercado por detrás, como una brisa, y le ro...

Música

En Santana , Madeira , durante la feria gastronómica anual, un retrasado rudamente vestido pide limosna entonando desde una esquina canciones populares, básicas, medio inventadas, usando como instrumentos palos, latas y botellas. ¿Podría ser que fueran exactamente así la primeras músicas que habitaron el planeta, y todas las posteriores sólo refinamientos técnicos, sofisticaciones prepotentes de los sentimientos, pero basadas en esos compases primitivos? Quizás ese loco, como muchos locos, tenga algún tipo de conexión con las primeras divinidades que emanaban de la tierra, el aire y los latidos, esas madres discordantes a las que en el fondo siempre se acaba volviendo.

Reflexiones en la playa

La playa, los cuerpos semidesnudos y la declaración de imperfecciones, la fluctuación entorno a una media que los hace identificables y que les permite adecuarse a una definición. La piel como carcasa, como funda que recubre todas las vísceras, que evita que se desparramen. Las formas blandas, la vulnerabilidad. La sinceridad. La desnudez de la cultura. No estamos unidos por nuestra fuerza, nunca lo hemos estado. Todo lo contrario: lo que nos identifica, lo que realmente nos hace ser lo que somos, lo que nos une en un hecho común, es nuestra debilidad, nuestro miedo y desprotección.

La perfección

Soy un hedonista en el sentido original del término; para mí el placer es una de los pocos ideales que a ciencia cierta merece la pena perseguir. Y una de mis constantes fuentes de placer es la contemplación de la perfección. Obras de arte, objetos, fórmulas matemáticas o, como el caso de hoy, placeres sencillísimos como la conjunción de la temperatura perfecta con la música exacta al volumen preciso, contemplando un cielo no muy despejado ni tapado, con tránsito constante de nubes. Esta tarde humildemente perfecta me ha hecho pensar que quizás los grandes eventos, las fiestas, los festivales, las celebraciones barrocas, los excesos... son algo así como burdas granadas de mano: disparan metralla en todas las direcciones con la esperanza de alcanzar el blanco, quizás un blanco distinto para cada persona: el objetivo es el placer. Pero es un método muy poco eficiente, un método pesado, caro, tosco, cargante, impersonal, que hace uso y abuso de la estadística. Teniendo de todo, es fácil ...

Historia

Durante largos periodos de tiempo miro hacia atrás, me paro a analizar los hechos y pienso que he acertado en casi todo. En cambio, durante otras épocas, no particularmente pesimistas, analizo mi pasado y pienso que me he equivocado en casi todo. Y creo que esa es una de las razones por las que nunca se podrá hacer una verdadera ciencia de la historia: porque el mismo concepto de qué es historia varía con el tiempo. Y es normal, dado que el objeto de estudio es un trabajo in progress , del que se desconoce el final. Podemos pensar la historia sólo "hasta ahora", y por lo tanto nunca podrá rozar la capacidad de predicción científica.

Incondicionalidad

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir incondicionalidad ? Quizás es un término más adecuado para eso que todo el mundo busca, que todo el mundo necesita. La seguridad absoluta de que, incondicionalmente, vas a encontrar refugio y apoyo en alguien. Incondicionalmente, esa persona siempre va a buscar tu beneficio, y nunca va a desear nada malo para ti . Puede ser familia, pareja o incluso amigos; pero la incondicionalidad , la persona que te hace sentir como si estuvieras en tu hogar a salvo de todas las inclemencias, con la que podrías pensar en voz alta continuamente porque tienes confianza absoluta, es una pieza clave para equilibrar una vida.

Comunicación

Una blanca le explicaba al miembro de una tribu africana de donde venía (historia real). Cogía una especie de pelota y le señalaba dos puntos: "esto es el mundo; nosotros venimos de aquí y ahora estamos aquí más o menos". El indígena le respondía: "No puede ser, me estás mintiendo. Vosotros habéis venido en avión, que es muy rápido, y aún así habéis tardado horas en llegar. Si estuvieseis tan cerca como decís, ni siquiera hubiera hecho falta el avión. Además, fíjate: yo puedo poner mi mano entre donde dices que está tu casa y donde dices que está la mía, pero si pongo la mano en el suelo, no llego a tocar donde está tu casa". A veces me parece que todos tenemos un poco de indígena dentro, que hay un porcentaje de nuestra visión de la realidad que cada uno se monta a su aire, sin que tenga ni la más remota conexión con la visión de los demás. Es como eso que dicen, que nunca podemos estar seguro de a qué color llaman "azul" los demás, como lo ven realment...

La jaula

Cuando abrí la puerta de la jaula de mi canario, simplemente no pasó nada. Ignoró todas las posibilidades que se le ofrecían -puede que acertadamente- y se limitó a permanecer enquistado en la rutina que conocía de toda la vida. Me hizo pensar sobre si no serán internas todas las jaulas.

Los visionarios, las planchas y las marchas de los coches

Me considero a mí mismo un visionario. No sé si un visionario acertado o errado, pero visionario al fin y al cabo. Lo que realmente nos caracteriza a los visionarios es que tenemos un impulso natural, involuntario, que nos hace ver las cosas como serán dentro de mucho tiempo. Si ves las cosas como serán dentro de cinco años, tienes una muy buena opción de forrarte. Si, como es mi caso, lo que ves son las cosas como serán dentro de décadas o siglos, no tienes ninguna posibilidad de hacer algo de provecho con tu don. Así que acabas guardándote tus visiones para ti mismo, ante la incompatibilidad de hacérselas ver a los demás con la misma claridad y mantener cierta aceptación social al mismo tiempo. Pero como este es mi blog y no le queda más remedio que aguantar mis delirios, voy a explicar un ejemplo: las marchas de los coches. Yo no conduzco. Y por eso puedo ver el coche desde fuera, objetivamente, sin prejuicios. Y siempre he tenido clarísimo que no deberían existir las marchas. La ...

Zuhanden

Heidegger identificó Zuhanden (listo para usar) como el modo de ser de las herramientas. Tienes que clavar un clavo en la pared. A tu lado tienes un martillo. Simplemente coges el martillo por el mango, de forma natural, sin necesidad de artificios, y golpeas el clavo. El martillo es una simple extensión de tu mano. Es una herramienta, así que no le prestas atención; la actividad no está protagonizada por el martillo; no es una experiencia en sí mismo. La experiencia es la acción a la que contribuye. Si el martillo tuviera un mango extraño, inusualmente áspero o resbaladizo, o estuviese roto, desencajado, y fuera algo más complejo de utilizar, pasaría a ser Vorhanden (presente en la mano). La experiencia de la herramienta ya no es directa, elemental, intuitiva. El martillo se siente, se hace visible, se manifiesta. Pasa a co -protagonizar la experiencia. Sirve de herramienta pero cobra un peaje. Es un agente de la acción; incluso cobra cierta personalidad. Nos jode , nos enfada, le...

Universo-6

Tenemos un millón de universos-dado. Y comenzamos a lanzarlos. En el primer lanzamiento del millón de universos-dado, 166.666 sacan 6. En el segundo lanzamiento del millón de universos-dado, 27.777 siguen sacando 6. En el tercer lanzamiento del millón de universos-dado, 4.629 siguen sacando 6, y sus habitantes ya se ven con fuerzas de creer en el razonamiento por inducción. Se creen especiales, afortunados, aunque estadísticamente lo extraño sería que no hubiera algún "universo-6 duradero" entre el millón de universos-dado. En el cuarto lanzamiento del millón de universos-dado, 771 siguen sacando 6, y sus habitantes, con una ciencia ya avanzada, descubren la constante universal " Py ". Py = 6, y es la relación entre el perímetro de la circunferencia y su radio en los universos-6. En el quinto lanzamiento del millón de universos-dado, 149 siguen sacando 6. Bueno, en realidad sólo 128 sacan 6. Hay 128 universos-dado en los que, tras haber sacado siempre 6, sale 5. Pe...

El Nuevo Mundo

Bienvenido al Nuevo Mundo que hemos creado. Siempre habíamos podido ser esencialmente libres, pero algunas veces lo habíamos olvidado. De puertas para dentro, podemos ser nosotros mismos. Algunas personas entendieron esta verdad y comenzaron a cultivar el Nuevo Mundo dentro de sus casas, como una planta endeble e ilegal. Redefinieron el sentido de la vida, el trato con otros humanos, la escala de valores, el concepto de vivienda, e incluso la dieta típica. Hicieron una burbuja en el espaciotiempo de la civilización, y se permitieron ser lo que quisieran ser dentro de ella. Todo lo que había fuera, el Viejo Mundo, no era más que un país extranjero con que que tenían que comerciar para obtener bienes y servicios. Lo que comenzó con varios hogares conectados a través de comunidades virtuales, se amplió hasta esta gran comunidad con leyes propias y más humanas. Aquí tu dinero no vale. Aquí no hay billetes ni prisas. No has de competir por nada. ni demostrar nada, y puedes ser tú mismo. N...

Paredes

La mayoría de las personas no soporta las paredes vacías. Y ahí están, para ahuyentarlas, los cuadros, estanterías decorativas, los tapices... Y es más: normalmente, quien no soporta las paredes vacías tampoco soporta las páginas en blanco, ni los silencios, ni los largos recorridos a través de una meseta, ni una vida sin ningún sentido. Es una actitud muy humana que se remonta a los tiempos de las cavernas y sus pinturas rupestres. Ante la nada, el ser humano se manifiesta para poder ser humano, para poder ser algo distinto a nada, a la roca desnuda. Y es totalmente lógico que nosotros, como algo que somos, tengamos ese instinto natural contra la nada. Pero cuando una pared está ya totalmente decorada, y pasan los años, la mayoría de la gente acaba por aborrecer esa vieja decoración. Pasa de moda. Pasa desapercibida. Pasa a ser nada, de nuevo. La diferencia es lo que provoca el destello, la ilusión temporal de que algo ha cambiado. Pero la nada, o quizás el todo, es como el moho en u...

La cigarra y la hormiga - Segunda parte

Tras decirle aquello, la hormiga cerró tras de sí la pesada puerta del hormiguero, dejando fuera a la cigarra con su violín. Fue un invierno largo, especialmente largo, el que pasó la hormiga dentro del hormiguero. El trabajo no se había detenido, sólo había cambiado: ahora ya no se trataba de recolectar alimentos, sino de cocinar, limpiar, excavar nuevos túneles, mantener los almacenes... y además sin ver ni un rayo de luz solar. Echaba de menos el verano, y en cierta manera, echaba de menos la música de la cigarra, que le hacía más liviano el trabajo. Ahora recordaba cómo tatareaba las mismas canciones que le oía tocar, y eso le servía para imprimir ritmo y alegría a sus quehaceres. En el hormiguero había pocas distracciones, era un entorno francamente estresante y claustrofóbico . La hormiga estaba cada día más deprimida y agobiada, no se sentía compensada con tanto trabajo y tan poca diversión. Incluso comenzaba a pensar que más le hubiera valido ser como la cigarra. Ahora estarí...

Órbitas

Es difícil mantener una órbita perfectamente circular. Lo fácil es entrar en una espiral. Una órbita espiral es la que describen realmente los cuerpos celestes. Tienen ligeras pérdidas de energía, perturbaciones y accidentes en su recorrido, y nada lo compensa. Así que lentamente, de forma prácticamente imperceptible, decaen. También cuanto más fracasas, es más fácil que fracases, y requiere más esfuerzo adicional vencer la cobardía, el peso de la experiencia, e invertir el proceso. Y cuanto más éxito tienes, es más fácil que tengas éxito. Lo mismo vale para el dinero. De forma similar, cuanto más tiempo estás triste, más fácil es seguir más y más triste, aunque lo mismo sucede con las etapas optimistas. En general, son estadísticamente más probables los estados fuera del equilibrio. Es por eso que ni los estados ni las empresas pueden limitarse a permanecer igual, siempre se ven obligados a crecer. En la vida real, no avanzar no significa permanecer, sino retroceder. Mantener un satél...