sábado, 25 de julio de 2009

El momento

Años después reflexionaba "Es extraño como llegan a suceder las cosas. No el discurso de complejas historias, sino los instantes. La forma en la que una grulla ajusta ligeramente la postura de su cuello antes de dispararlo contra el agua y capturar un pez. No fue, no pudo ser ni un mínimo instante antes o después. Fue en ese momento cuando la indiferencia general del cosmos se rompió, y se produjo el cambio, fue justo en esa milésima de segundo cuando el cerebro del animal se activó instintivamente, sin artificios ni planificación. Parece un sueño que puedan acontecer eventos tan importantes en tiempos tan absurdamente cortos, tiempos indefinidos y casi inexistentes. Parece como si cupiese un elefante en un cofre."

Todo le había venido al recordar el cuerpo espigado, floreciente y ligeramente arqueado de ella, observando distraída las estanterías de libros en casa de él. En silencio pero sin ninguna premeditación él se le había acercado por detrás, como una brisa, y le rozó su esbelta espalda tan suave que no se puede decir que la tocase. Ella se asustó tan ligeramente que no se puede decir que se asustase, y se dio la vuelta. Entonces y justo entonces, un primer beso, una primera cata de una nueva boca, sentir el sabor cálido del interior de otro, ese sabor esquivo, prohibido y tiernamente esperanzado. Un largo reguero de tímidos jugueteos y miradas nerviosas hasta llegar a ese momento superficialmente inesperado y subterráneamente esperado, como el resultado de un sorteo, que siempre llega con una naturalidad animal.

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