miércoles, 16 de abril de 2008

Problemas

Hace un par de años me di cuenta de que era incapaz de resolver un sudoku. Me extrañó, al fin y al cabo es un pasatiempo muy popular, debería ser capaz de resolver al menos uno fácil... No le di más importancia; hace unas semanas unos amigos me propusieron un juego/adivinanza rollo juego de campamento, y pasé de intentar resolverlo. Así, sin inmutarme. Recientemente me he aficionado a jugar a ajedrez contra mi palm. Me gana siempre, y en muy pocos movimientos. Me doy cuenta de que apenas pienso las jugadas. Y eso que de pequeño siempre ganaba al ordenador! Todo ello me ha hecho reflexionar, y ésta es la conclusión: me tiro ocho horas al día resolviendo problemas. Grandes problemas, que se han de resolver en un tiempo determinado, a veces con poquísimas pistas, lo que me ha hecho desarrollar un importante abanico de técnicas detectivescas. Cuando salgo del trabajo, tengo un interés nulo en resolver ningún problema de lógica, y muchísimo menos aquellos cuya solución sé que ya está fijada en algún sitio; en el Google o en un programa que resuelva sudokus... Esos problemas no son problemas reales, son sólo juegos. Es decir, creo que he perdido la afición infantil por los retos intelectuales, y es precisamente porque me dedico a ellos.

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