sábado, 31 de mayo de 2008

Tetris

Me pregunto si lo adictivos que resultan algunos juegos de arcade clásico está relacionado con su mecánica sencilla, emulando la vida misma. Comenzando por el tetris. Siempre me ha parecido que las conciencias funcionan un poco así, como el tetris. Van cayendo experiencias de formas y colores variadas, y las encajamos donde podemos de acuerdo con las experiencias previas. Si son más pausadas pueden acomodarse más fácilmente. Si son más violentas o tienen formas más extrañas, menos compatibles con las anteriores, se apilan. Cuanto más variadas sean las piezas anteriores, más fácilmente encajarán las nuevas. Y siempre, constantemente, hacemos esfuerzos por encajarlas todas y poder olvidarlas. Mientras tanto, permanecen ahí, amenazando con la saturación.

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