jueves, 1 de mayo de 2008

Viajeros

La diferencia entre turista y viajero, al igual que la diferencia entre quien va a ver la película de moda y el cinéfilo, o el que escucha los 40 principales y el melómano, o el cuadro que combina con el color de las paredes y un Picasso, es una cuestión de intensidad y de actitud, y es básicamente la misma diferencia que entre querer (en el sentido de anhelar) y necesitar. El turista desea ir, el viajero ha de ir. El turismo es una concepción cultural, un hobby, algo así como ir de rebajas o ir al cine. Es más vaselina para suavizar la dura mecánica social del día a día, es algo "para liberar tensiones". El turista busca algo en el exterior, una playa o un monumento; visita Tailandia como si fuera un parque temático tailandés; el destino es un producto de consumo. Para el viajero, el viaje es una parte de sí mismo, y es esa parte de sí mismo que le falta lo que está buscando. Es una actividad totalmente introspectiva. El turista hace centenares de fotos en las que sale él como protagonista, posando en localizaciones reconocibles. Son fotos para la vuelta, para los demás. El viajero hace pocas fotos, mayoritariamente graba el viaje en el recuerdo.

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