martes, 19 de agosto de 2008

Cómo es

Cómo es!... Igual que en un experimento psicológico con animales, repetimos obsesivamente los tics que nos acercan a las fuentes que nos permitan ser aquello que queremos ser. Repetidamente, nos acercamos a las personas ante las que podemos ser aquello que nos gusta ser. Y no somos más que ese conjunto de repeticiones. Trabajar para ser trabajadores y amar para ser amantes.

Nos vemos en los ojos de los demás; quizás en los ojos de muchos o quizás en los de pocos. Necesitamos que sus pupilas nos reflejen, nos digan qué somos. Repetimos los gestos que una y otra vez iluminan la mirada del prójimo con admiración. O terror.

Vamos a la caza de una historia. No somos nada más que nuestra propia sed insaciable por tomar nuestra historia. Y nos aferramos a esa historia que queremos hacer nuestra como lapas, montamos esa imagen que queremos que sea nosotros, ese ideal, y aguantamos en su lomo las sacudidas, hasta domesticarla o hasta que, salvaje, nos haga caer al suelo.

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