martes, 12 de agosto de 2008

El karma

- Me parece muy facilón que alguna gente pobre simplemente ponga la mano y pida dinero; son más dignos los que al menos intentan hacer algo para merecerlo, ya sea cantar -por mal que lo hagan- o vender kleenex.
- No creas; cuando das limosna porque sí, el acto tiene una pureza especial. Pagas por sentirte bien, por sentir que has influido positivamente en una vida desgraciada; ese es el producto con el que comercian. Y no es poco: el mercado del buen karma, del sentirse bien con uno mismo sea mediante limosnas, propinas, donaciones y compra de productos solidarios es un mercado soterrado como el del sexo o las drogas, pero estoy seguro de que mueve mucha pasta. Al fin y al cabo, también trafica con necesidades humanas ocultas...

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