miércoles, 6 de agosto de 2008

Luces de colores

Las luces de colores, o más exactamente el concepto que representan -la llamada de atención, la provocación consumista, el guiño de ojo más básico del marketing- está universalmente presente. De niños, tenemos los sonajeros y juguetes con músicas y luces. Ahí empieza la cosa. Nuestra curiosidad primate se ve atraída por esas irregularidades de la realidad, y disfruta examinándolas.

Después podríamos ya situar las luces de las máquinas tragaperras y los neones de los casinos; sería el ejemplo más clásico de las luces de colores como herramienta para atraer a un público. Pero si nos fijamos hay luces de colores super refinadas, y en todas las formas de expresión artística: recientemente me he dado cuenta de que en muchas películas el autor para darle una capa de brillo a su película copia aquello que en su momento fue original y llamó la atención en alguna peli de culto -pero claro, copiar aquello que es original, por definición, NO es original-. Desde Pulp Fiction y Memento todo director que quiere ir de cultureta incorpora saltos narrativos -empezar por el final, alterar el curso narrativo...-. Esas son sus lucecitas de colores. Si una peli tiene saltos narrativos y flashbacks, independientemente de cualquier otro factor, ya es un auténtico sonajero para pseudo-intelectuales: la alabarán y defenderán a capa y espada por tonta que sea. Señores, que eso lo hacía Tarantino en 1994!! Que han pasado 14 añazos!! Que ya no es novedad hombre, hemos de estrujarnos un poco el limón y sacar alguna cosita nueva...Por cierto, abro un paréntesis para hacer notar que se distingue fácilmente a un pseudo-intelectual porque no duda ni debate las cosas: lo que le gusta es bueno porque tiene buen gusto y es muy listo y punto; nunca entrará a explicar el por qué o el por qué no; los que no piensen así son tontos y ya está.

Pero los saltos temporales no son las únicas luces de colores que emplean en el cine: muchos directores también se las dan de listos por usar simbolismos ("el rojo el la película simboliza la crueldad del bla bla bla.." "el niño que lee el futuro en la caja de cereales quiere decir que bla bla bla...") cuando es algo que se usa en arte desde hace siglos. Y también están las historias narradas desde los diferentes puntos de vista de los diferentes personajes, escenas en blanco y negro o a cámara lenta, introducir en los diálogos alguna referencia a películas clásicas ("¿te apetece quedar para ver Casablanca?"). O introducir en el argumento tensiones familiares -si hay tensión familiar, película de culto al canto, ya ningún crítico le podrá decir nada o parecerá que no tiene corazón...- y una larguísimo etcétera de "efectos narrativos para ser chachi".

Sin embargo, la técnica estrella para hacer una peli de culto chachi piruli de verdad es el homenaje. Fantástico: te puedes copiar, es decir, puedes plagiar otra película y antes de que te digan que se te han acabado las ideas tú sales y dices "esta película es un homenaje a las pelis que yo veía de joven bla bla bla..."). Y uno se queda pensando... o sea que se podía copiar... anda, si lo llego a saber antes me meto director de culto, hago copypastes y a ganar un dineral!! Yo es que pensaba que esto era como en la uni, que no podías copiar del examen de otro -aunque confieso que yo también hice en su día algún "homenaje" al examen de al lado...-

Y podría continuar con la lista de luces de colores culturetas que se utilizan en las películas de hoy en día. Parece que se ha olvidado que lo que hace que una película se convierta en un auténtico clásico es el contenido, no la forma, o en todo caso la combinación acertada de los dos factores; con copiar la superficie de clásicos no basta. Si Ingmar Bergman levantara la cabeza...

No hay comentarios: