viernes, 9 de enero de 2009

Interiores

Creo que era Nietzsche quien razonaba "dicen que la corrupción acabó con ese partido; pero un partido que tiene esos niveles de corrupción, ¿no está ya acabado?".

Es una reflexión interesante sobre causa y efecto, y el embuclamiento en el que a menudo se enredan los dos conceptos. Hoy me he acordado, cuando alguien me ha dicho acerca de una amiga "desde que lo dejó con aquel chico está muy dolida... le hizo mucho daño".

Para poneros en contexto, "aquel chico" era un garrulo incurable con el que todos veíamos que acabaría mal. Pero a la chica en cuestión - y esta es mi teoría personal - le habían entrado las prisas porque acababa de cumplir los 29 años y todas sus amigas tenía pareja. Y esas prisas le llevaron a elegir al primero que pasó por delante.

Y aquí viene cuando me acordé de Nietzsche: fue aquella pareja quien le hizo daño, o precisamente se encontró en aquella relación porque algo dentro de ella, cierta actitud, cierta predisposición, era la que estaba equivocada y tarde o temprano le haría daño de una forma u otra?

También me acuerdo de una vez que me dijeron "este trabajo es una mierda, acabas dejando de tener vida social, se resiente tu relación de pareja, incluso tu salud...". Y ya entonces yo me preguntaba "dicen que este trabajo afecta la vida personal...¿pero qué clase de persona es la que deja que su trabajo llegue a esos extremos?". Como en el ejemplo de antes, parece que antes de la causa oficial del problema haya una predisposición de la víctima.

Hace poco un amigo me comentaba algo que había leído en uno de esos libros de "autoayuda/reflexión comprimida para ejecutivos" -que yo personalmente detesto-. En el libro decían "recuerda que vayas donde vayas, no te puedes librar de ti mismo. El cambio comienza dentro". La teoría del libro venía a decir que un quejica se quejará siempre de algo, sea rico o pobre. Quien sea tímido, nervioso, imprudente... lo será aquí y en la China, y siempre padecerá las consecuencias proyectadas en todo lo que haga. Según esta tesis, un cambio en tu vida empieza siempre por un cambio en ti mismo. La teoría tal como la planteaba este amigo era un poco radical, prácticamente desestimaba el papel de cualquier circunstancia externa, pero igualmente es un buen punto de reflexión.

Y aquí es donde yo enlazo con aquello tan típico de "conócete a ti mismo". Nuestros ojos enfocan hacia afuera, continuamente vemos la realidad como una película en la que nos zambullimos y es fácil olvidarse de quién es el espectador, y que -al contrario de las películas normales- juega el papel principal. Son tiempos rápidos estos que corren, y parece que consiguen que la interacción vaya ganando terreno a la introspección.

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