sábado, 31 de enero de 2009

La cigarra y la hormiga - Segunda parte

Tras decirle aquello, la hormiga cerró tras de sí la pesada puerta del hormiguero, dejando fuera a la cigarra con su violín.

Fue un invierno largo, especialmente largo, el que pasó la hormiga dentro del hormiguero. El trabajo no se había detenido, sólo había cambiado: ahora ya no se trataba de recolectar alimentos, sino de cocinar, limpiar, excavar nuevos túneles, mantener los almacenes... y además sin ver ni un rayo de luz solar. Echaba de menos el verano, y en cierta manera, echaba de menos la música de la cigarra, que le hacía más liviano el trabajo. Ahora recordaba cómo tatareaba las mismas canciones que le oía tocar, y eso le servía para imprimir ritmo y alegría a sus quehaceres.

En el hormiguero había pocas distracciones, era un entorno francamente estresante y claustrofóbico. La hormiga estaba cada día más deprimida y agobiada, no se sentía compensada con tanto trabajo y tan poca diversión. Incluso comenzaba a pensar que más le hubiera valido ser como la cigarra. Ahora estaría muerto de frío, pero al menos habría vivido su vida libremente.

Un día la hormiga miraba aburridamente la tele con su novia, y para su sorpresa, allí estaba la cigarra! Estaba tocando en un macroconcierto en un estadio de París, con un lleno total! Su ritmo arrastraba a las masas, las hacía enloquecer; el espectáculo era verdaderamente fascinante.

Cuando al verano siguiente la cigarra pasó cerca del hormiguero en su limusina, una nube efervescente de fans la aclamaba a su paso. Y la hormiga dejó la miga de pan que estaba cargando para acercarse a saludarla: "Qué bien te han ido las cosas desde el otoño pasado!"

"Hacía tanto frío aquí, y todas las puertas estaban tan cerradas, que no me quedó más remedio que emigrar al extranjero. Allí han apreciado mi arte, el esfuerzo y la pasión que pongo en cada nota para que quien la escuche sienta su espíritu más libre y más feliz. Me dolió mucho la forma en la que fui tratado aquí, llegué a pensar que sobraba en esta sociedad. Pero afortunadamente nadie sobra, y todos somos necesarios de una forma o de otra. También los que no queremos cargar cáscaras de pipas, sino intentar crear algo por nosotros mismos. Es una lástima que haya gente que crea que sólo su actividad mueve el mundo."

En fin, creo por ahora ya es bastante moraleja. En "La cigarra y la hormiga - Tercera parte" contaremos como la novia de la hormiga le fue infiel con la cigarra, no pudiéndose resistir a su autenticidad y carisma, tan distinto de la monotonía del hormiguero. Y como aquello fue el detonante de años de frustración en un triste trabajo de carga y descarga, y arrastró a la hormiga hasta un intento de suicidio.

Así que no os perdáis la próxima entrega de esta emocionante saga en la que ni por seguir perfectamente las reglas se tiene
la victoria asegurada, ni por hacer locuras se ha de ser necesariamente un perdedor, sino que lo importante es ser uno mismo, en un mundo de fábulas con difusas moralejas.


sábado, 24 de enero de 2009

Órbitas

Es difícil mantener una órbita perfectamente circular. Lo fácil es entrar en una espiral. Una órbita espiral es la que describen realmente los cuerpos celestes. Tienen ligeras pérdidas de energía, perturbaciones y accidentes en su recorrido, y nada lo compensa. Así que lentamente, de forma prácticamente imperceptible, decaen.

También cuanto más fracasas, es más fácil que fracases, y requiere más esfuerzo adicional vencer la cobardía, el peso de la experiencia, e invertir el proceso. Y cuanto más éxito tienes, es más fácil que tengas éxito. Lo mismo vale para el dinero. De forma similar, cuanto más tiempo estás triste, más fácil es seguir más y más triste, aunque lo mismo sucede con las etapas optimistas.

En general, son estadísticamente más probables los estados fuera del equilibrio. Es por eso que ni los estados ni las empresas pueden limitarse a permanecer igual, siempre se ven obligados a crecer. En la vida real, no avanzar no significa permanecer, sino retroceder.

Mantener un satélite en los márgenes prudenciales, de forma que no caiga a la Tierra en espiral ni se aleje perdiéndose en el espacio, supone un importante esfuerzo de ingeniería.

martes, 20 de enero de 2009

La torre

Cada uno conoce sus parajes, sus rincones. Conoce su país interior. Sabe a qué oscuros chamanes recurre en cada momento, a qué balnearios escapa antes de dormir por las noches. Cada uno sabe los pasados que ha viajado en su máquina del tiempo, en esa amalgama confusa, blindada, de la soledad interna.

No hay detectives que valgan. Es como una gigantesca ciudadela tal que, desde el exterior, sólo se puede escudriñar e intentar descifrar las sombras de las ventanas. A veces nos llevamos una sorpresa, y desde esas fortificaciones vemos a alguien que nos hace señales con antorchas. El interior se ha ido construyendo, fortificando más y más, transformando en un laberinto de estancias. Y ahora el habitante nos pide que le ayudemos a salir.

sábado, 17 de enero de 2009

Lenguajes comunes

Conceptualmente, me fascinan los opiáceos. Fijaos bien: hay una planta en Colombia (por ejemplo), una planta que ha evolucionado desde los millones de años que le haya tocado evolucionar, y resulta que contiene una sustancia que interactúa con el cerebro de los seres humanos, que también hemos evolucionado nuestros millones de años.

¿No os resulta chocante? Hay un lenguaje químico común que hablan las neuronas humanas y las flores de la adormidera, evolucionando ambas especies de forma totalmente independiente. A priori, podría parecer que estadísticamente lo más fácil sería que nada interactuase con nada: que las plantas tuviesen su lenguaje molecular desarrollado para su existencia vegetal, y los mamíferos el suyo propio. Pero en realidad los lenguajes "locales", particulares de cada especie, tienen un papel mínimo. Los lenguajes comunes con toda la biosfera son los que realmente tienen un papel principal en todos los seres. La sensación de extrañeza aumenta cuando estudias las bases fundamentales de la biología y encuentras que forman patrones similares en especies totalmente distintas. Y la biología moderna tiene entre sus principales objetivos llegar a entender ese lenguaje común, y cómo se formó.

A un nivel aún más fundamental, siempre me ha fascinado el primer lenguaje común que hablan entre ellas todas las cosas que existen: el lenguaje de la física. ¿Qué "palabras" intercambian dos electrones para percatarse de la presencia el uno del otro, y repelerse? ¿Por qué cuando una patada chuta una pelota, la pelota se mueve en lugar de permanecer quieta? ¿Por qué vivimos en un universo que parece poderse entender mediante lógica binaria, y no ternaria o cuaternaria? ¿Por qué ciertas áreas de las matemáticas acaban siendo reflejo del mundo real, y otras permanecen en la oscura abstracción? ¿Qué diferencia a unas de otras, donde está ese toque brillante, el don de la realidad? ¿Qué bases nos permiten entender la realidad, y al mismo tiempo pensar en lo irreal? ¿Cuál es esa última esencia mágica que distingue lo posible de lo imposible, las palabras que el universo entiende y las que le son ajenas?

¿Cómo se orquesta ese gran entendimiento, ese ajuste perfecto que hace que todo interactúe con todo? ¿Cuál son el diccionario y la gramática de ese lenguaje natural de la existencia? Y este conjunto de preguntas es el que me hace pensar la ciencia como la búsqueda de los lenguajes comunes, los lenguajes universales de la naturaleza.

domingo, 11 de enero de 2009

Mi canario y la actitud ante lo desconocido

En una de las amenas charlas filosóficas que mantengo con mi canario, le decía:

- Ah Pipo, no me extraña que tú estés en una jaula más pequeña que la mía. Aunque compartamos un 70% de nuestros genes, cuando vosotros veis algo nuevo salís huyendo y avisáis a vuestros congéneres para que también escapen. Cuando nosotros vemos algo nuevo, lo investigamos y si es interesante informamos a todos nuestros colegas. Si es peligroso avisamos a todos nuestros amigos para derrotarlo. Ya ves, es una cuestión de actitud: se ha de confiar en que la unión para hacer la fuerza. Nuestra sociedad es cóncava respecto lo desconocido, se concentra; la vuestra es convexa, se dispersa. Y así acabáis, cada individuo separado en su jaulita.

Luego me quedé pensando si entre nosotros no habrá también algunos hombres con actitud de canario.

sábado, 10 de enero de 2009

Un juego

Mirad, es que os lo cuento tal como ha sido: mientras estaba en la ducha he pensado que voy a ofrecer a los escasos -pero selectos- seguidores de este blog la posibilidad de jugar de un juego bastante original.

Debo advertiros de que se trata de un juego para adultos cabales, está más cerca de la ouija o la ruleta rusa que de un simple sudoku. Si eres menor o no te crees suficientemente estable hoy por hoy, mejor deja de leer este post.

De hecho, se trata de un juego por el que realmente han muerto personas, muchas, en todos los siglos y en todos los países. Hoy en día está oficialmente prohibido en un buen puñado de países, y visto con malos ojos en la mayoría. Partiendo de este juego, se han amasado fortunas inmensas, pero también se han llenado cárceles y manicomios. Curiosamente, todos hemos jugado alguna vez a él, pero siendo muy niños; en cuanto nos dimos cuenta de su peligro potencial, lo abandonamos y olvidamos por completo. Por cierto que aún estás a tiempo de dejar de leer, luego puede ser demasiado tarde...

¿Expectantes... ? Pues aquí va: el juego se llama "el juego del Por Qué". No necesitáis tableros ni fichas ni dados, quizá tan sólo un papel y un boli, aunque ni siquiera esto es realmente necesario. Además, podéis jugarlo en cualquier parte. Las reglas son pocas y bastante sencillas:

1 - Escribid -o pensad- una frase, sólo una, describiendo una realidad "sólida", una verdad cotidiana y cristalina, irrompible, como las que se usan para enseñar gramática a los niños; os pongo algunos ejemplos:

"Cada día, voy a trabajar"
"Quiero a mi padre"
"La ley nos ampara"
"Los tejanos están de moda esta temporada"
"Me gusta leer"
"Me gusta tomar café en el Starbucks"
"Es divertido salir a tomar un par de copas"

2 - Y ahora, sobre la frase que hayáis elegido, preguntad "¿Por qué?", e intentad responder de forma crítica.

Veréis; lo ideal es jugar a esto en grupo, en realidad: el resto de los participantes te preguntarían por qué y te darían argumentos en contra de tu respuesta. Como vais a jugar solos, debéis hacer un mínimo papel crítico; no respondáis la primera obviedad del estilo "Voy a trabajar porque necesito el dinero", sino que intentad dar una respuesta más completa, que descarte otras alternativas; por ejemplo: "Voy a trabajar porque necesito el dinero y nunca sería capaz de atracar un banco o cometer cualquier otra acción ilegal, y además no me veo capaz de aprender a apostar en los casinos". Algo así: una respuesta que descarte las demás, comprendeís?.

Por supuesto -parece un poco innecesario decirlo, pero nunca está de más, siempre hay algún tramposillo....- para que el juego tenga alguna gracia debéis intentar ser sinceros.

3 - Finalmente, todo lo que hay que hacer es continuar preguntando "¿Por qué?" a la última respuesta que hayáis dado. Siguiendo con el ejemplo del punto 2, deberíais responder por qué nunca atracaríais un banco, y por qué no intentáis aprender a apostar en un casino.

Y voilà, ese es el juego! Debéis continuar preguntando "¿Por qué?" hasta que ya no podáis responder más. En principio parece un juego muy largo, pero no os preocupéis porque enseguida os daréis de bruces con el muro protector de vuestra propia ignorancia natural; en ese choque, es seguro que descubriréis algo sobre vosotros en lo que no habíais pensado antes.

Como veis, es un juego destinado a explorar la delgada corteza de conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos y el mundo en el que vivimos; os enfrentaréis cara a cara con el duro espejo de la lógica, con la despiadada naturaleza del absurdo.
Os daréis cuenta de que estáis a muy poca distancia de reflexiones sorprendentes.

Si os atrevéis con ello, os pido que en los comentarios de este blog nos digáis vuestro record, a qué profundidad habéis llegado, cuantos "¿Por qué?" habéis podido responder antes de parar. Y si queréis, también podéis decirnos cuales han sido las respuestas por supuesto...



viernes, 9 de enero de 2009

Interiores

Creo que era Nietzsche quien razonaba "dicen que la corrupción acabó con ese partido; pero un partido que tiene esos niveles de corrupción, ¿no está ya acabado?".

Es una reflexión interesante sobre causa y efecto, y el embuclamiento en el que a menudo se enredan los dos conceptos. Hoy me he acordado, cuando alguien me ha dicho acerca de una amiga "desde que lo dejó con aquel chico está muy dolida... le hizo mucho daño".

Para poneros en contexto, "aquel chico" era un garrulo incurable con el que todos veíamos que acabaría mal. Pero a la chica en cuestión - y esta es mi teoría personal - le habían entrado las prisas porque acababa de cumplir los 29 años y todas sus amigas tenía pareja. Y esas prisas le llevaron a elegir al primero que pasó por delante.

Y aquí viene cuando me acordé de Nietzsche: fue aquella pareja quien le hizo daño, o precisamente se encontró en aquella relación porque algo dentro de ella, cierta actitud, cierta predisposición, era la que estaba equivocada y tarde o temprano le haría daño de una forma u otra?

También me acuerdo de una vez que me dijeron "este trabajo es una mierda, acabas dejando de tener vida social, se resiente tu relación de pareja, incluso tu salud...". Y ya entonces yo me preguntaba "dicen que este trabajo afecta la vida personal...¿pero qué clase de persona es la que deja que su trabajo llegue a esos extremos?". Como en el ejemplo de antes, parece que antes de la causa oficial del problema haya una predisposición de la víctima.

Hace poco un amigo me comentaba algo que había leído en uno de esos libros de "autoayuda/reflexión comprimida para ejecutivos" -que yo personalmente detesto-. En el libro decían "recuerda que vayas donde vayas, no te puedes librar de ti mismo. El cambio comienza dentro". La teoría del libro venía a decir que un quejica se quejará siempre de algo, sea rico o pobre. Quien sea tímido, nervioso, imprudente... lo será aquí y en la China, y siempre padecerá las consecuencias proyectadas en todo lo que haga. Según esta tesis, un cambio en tu vida empieza siempre por un cambio en ti mismo. La teoría tal como la planteaba este amigo era un poco radical, prácticamente desestimaba el papel de cualquier circunstancia externa, pero igualmente es un buen punto de reflexión.

Y aquí es donde yo enlazo con aquello tan típico de "conócete a ti mismo". Nuestros ojos enfocan hacia afuera, continuamente vemos la realidad como una película en la que nos zambullimos y es fácil olvidarse de quién es el espectador, y que -al contrario de las películas normales- juega el papel principal. Son tiempos rápidos estos que corren, y parece que consiguen que la interacción vaya ganando terreno a la introspección.