martes, 8 de diciembre de 2009

Asombro

Cuando un banco de peces se ve rodeado de tiburones o cualquier otro depredador, adopta una clásica forma de esfera rotatoria. Cada pez individual intenta estar lo más cerca posible del centro de la esfera, es decir lo más alejado posible de los depredadores.

Los individuos que permanezcan en la superficie serán, obviamente, los que más probablemente acaben siendo devorados. En cambio, aquellos que hayan tenido la suerte de no estar en la periferia del banco durante los ataques serán peces afortunados, que habrán podido llevar una existencia ajena a las amenazas del océano, protegido por la masa de sus congéneres.

Tengo la sensación de que en occidente los descubrimientos filosóficos, existenciales, tanto los colectivos como los anónimos y personales, son con frecuencia "asombrosos", súbitos e inesperados. Vienen acompañados de un factor sorpresa, de un sentimiento de revelación única.

Me divierte pensar que quizás en muchos casos se cumple la "teoría de la reminiscencia" de Platón; sólo estamos recordando cosas que en mayor o menor medida ya sabíamos. Muchas veces, sólo somos peces del centro del banco esférico que se habían olvidado de que el océano está plagado de tiburones hasta que un día divisan uno a lo lejos y sienten una "revelación" sobre la realidad de su vida, algo que la formación del banco les ocultaba por su propia seguridad.

Y me pregunto si será posible que por cada persona que crea haber comprendido un poco más sobre la realidad, siempre se pueda encontrar otra para quien esa realidad sorprendente sea de lo más cotidiana.

martes, 1 de diciembre de 2009

Arte

¿Qué es arte? Arte es todo aquello que no son las otras cosas.

Aquello que les falta para poder ser más que su definición, para superarla y ser reales.

lunes, 30 de noviembre de 2009

La nota

Y por dentro, igual. Seguimos siendo un gran enigma, una gran bola vacía, oscura, impenetrable.
Suena la música. Una nota entra en nuestra cabeza, y luego qué? Dónde va a parar? Podríamos seguirla, localizarla, o se ha perdido para siempre en un océano infinito que cabe en un sombrero?

domingo, 29 de noviembre de 2009

Dios

La isla era toda ella como un gran animal salvaje, como un gran perro negro rabioso, como un monstruo marino emergiendo del océano, como un dios colérico.

Pero en su mismo centro, un río vertical, una elevadísima, blanca y esbelta catarata parecía desplomarse desde el mismo sol, daba la sensación de que los disparos de luz y el agua eran una misma entidad sobrenatural.

La nube de ínfimas e infinitas gotas dispersadas a su alrededor bailaba, como motas de polvo en un haz de luz, bajo fuerzas apenas existentes. Y dibujaban, en bandadas, rostros luminosos, escenas del pasado y del futuro, en el alfabeto único del todo y la nada.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Entrevistado #2

Cuando le preguntamos a aquella señora si pensaba que había habido terceras personas involucradas en la separación de su marido, ella respondió airada:

- Pues claro que ha habido terceras personas!! O es que acaso creéis que si yo hubiera sido la única mujer en el planeta él se hubiera separado de mí? La competencia siempre está ahí, explícita o callada, potencial o real...

viernes, 20 de noviembre de 2009

Nueve

¿Cuándo se han de dejar las cosas? ¿Cuándo es el momento de abandonar? Bien, esta es mi regla personal: una empresa, un país, un proyecto, una familia o una pareja se han de dejar cuando el cambio que han de experimentar para no arruinar tu vida te costaría tanto que arruinarías tu vida intentando producir ese cambio.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Ocho

A veces tengo serias dudas sobre si es más útil para el mundo el profesional que trabaja para un banco y consigue que mis ahorros se multipliquen un 1%, o el trabajo de la persona gracias a la que la camiseta que me pongo por la mañana huele a lavanda.

Bueno en realidad, tras una breve reflexión, se disipan totalmente mis dudas. Y comprendo por qué ciertas profesiones aparecen y desaparecen con los años, y otras permanecen por los siglos de los siglos.

domingo, 4 de octubre de 2009

Felicidad

Cuando me miras mi imagen se sumerge a través de tu pupila como en un lago cristalino, y queda reposando en tu recuerdo. En algún recóndito rincón queda latente, yaciendo amorosamente al lado de otros recuerdos intimos. Esta parte de mí que es la imagen de un segundo ha quedado, pues, a resguardo de todo mal; esa parte de mí permanecerá indefinidamente feliz.

miércoles, 30 de septiembre de 2009

Memes

Más o menos del mismo modo que es muy probable que respiremos algún átomo de oxígeno que en su día respiró Newton -por poner un ejemplo-, también las palabras de un idioma nos llegan inevitablemente reutilizadas. Cada palabra, desde las más elevadas como "justicia", "arte", "compasión"... hasta las más utilitarias como "mesa", "sol" o "lápiz", arrastra consigo el eco de todas las veces que ha sido interpretada y usada.

De hecho, puede que la única definición que se pueda dar de cada palabra sea el conjunto nebuloso de cosas, situaciones o sentimientos que han sido etiquetados con ella. Las definiciones no son más que una votación, un referéndum global en el que todos los usuarios del lenguaje participan. Las palabras están ahí, inocentemente escritas en su tinta negra, o volátilmente vibrantes en sus fonemas, y entonces cada uno le carga la alforja que le parece que más le encaja. Al final, cada palabra no es más que ese colgador donde se han ido dejando todas esas alforjas, acaban cotizando al alza o a la baja en función de la confianza que los inversores depositen en ellas.

Aún así, como las definiciones actuales se han formado sin preguntarnos y es poco probable que alguien en el pasado interpretase todas las palabras exactamente como las interpretaríamos nosotros, es muy posible que las definiciones vigentes no nos sirvan al 100% , y necesitemos customizarlas, añadir nuestra interpretación, nuestra forma de hacerlas encajar con todo el resto de palabras. Por supuesto, siempre se hace más necesario reformular precisamente las palabras más abstractas, las que no se acompañan de fotografía en la enciclopedia, y siempre son las que más controversias generan. El caso es que consciente o subconscientemente, acabaremos por añadir esa reformulación de las definiciones, nuestra gota al océano del lenguaje que llegará mezclada, impura y borrosa a los diccionarios del futuro, para que otros vuelvan a hacer su propia lectura.

domingo, 9 de agosto de 2009

Entrevistado #1

El primer entrevistado era un hombre de unos 40 años, alto y escuálido. Se presentó con el torso desnudo, mostrando un tatuaje en el pecho, a la altura del corazón. Tras examinarlo un instante, me dí cuenta de que era su propio rostro lo que se había hecho tatuar. Me dijo:

- Yo creo que el único sentido claro que tiene la vida es superar tus miedos. Si temes algo, ya sabes lo que has de hacer: has de ir a por ello.

lunes, 27 de julio de 2009

Lazarillo de Tormes

Sigo la serie de posts dedicados a los grandes textos que he leído a lo largo de mi vida, y lo hago con un fragmento del Lazarillo de Tormes que me marcó desde el día que lo leí con 14 años. Corresponde a las declaraciones que Lázaro hace sobre las acusaciones de moral indecorosa que caen sobre su esposa:

Señor -le dije-, yo determiné de arrimarme a los buenos. Verdad es que algunos de mis amigos me han dicho algo deso, y aun, por más de tres veces me han certificado que, antes que comigo casase, había parido tres veces, hablando con reverencia de Vuestra Merced, porque esta ella delante.


Me parece un fragmento magnético y concentrado como pocos. Merece la pena reflexionar sobre su significado. Sobre como ese que toda la vida había sido un pícaro, un buscavidas, en su madurez dice "arrimarse a los buenos". Y cuando lo dice, en el fondo, realmente no se está redimiendo, no ha mejorado su moral. No se arrima a los buenos-bondadosos. Se arrima a los buenos-los que valen. Deja de tener su propia moral descuidada y diferenciada de la moral dominante, y pasa a entrar en el juego social de aceptar toda la suciedad tal como es, de no escandalizarse ante las faltas que tienen cabida en el colectivo, el tipo de manchas que son necesarias para que todo ruede y por ello apartan todas las miradas. Por usar un símil moderno, es como si pasase de ladronzuelo de carteras a promotor inmobiliario.

Realmente, es un fragmento que me ha acompañado toda la vida, y por suerte o por desgracia presiento que aún me acompañará muchos años. Cuanta más edad tengo, más entiendo aquello de Alberti de "yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos". Ser adulto, al final, es comprender que no hay referencias reales, no es más que saber navegar en el único océano que hay, la incertidumbre, adaptándose a los vientos que soplen. Es aprender sobre la no-idealidad de las cosas, sobre sus límites difuminados. Es, en el fondo, desaprender.

sábado, 25 de julio de 2009

El momento

Años después reflexionaba "Es extraño como llegan a suceder las cosas. No el discurso de complejas historias, sino los instantes. La forma en la que una grulla ajusta ligeramente la postura de su cuello antes de dispararlo contra el agua y capturar un pez. No fue, no pudo ser ni un mínimo instante antes o después. Fue en ese momento cuando la indiferencia general del cosmos se rompió, y se produjo el cambio, fue justo en esa milésima de segundo cuando el cerebro del animal se activó instintivamente, sin artificios ni planificación. Parece un sueño que puedan acontecer eventos tan importantes en tiempos tan absurdamente cortos, tiempos indefinidos y casi inexistentes. Parece como si cupiese un elefante en un cofre."

Todo le había venido al recordar el cuerpo espigado, floreciente y ligeramente arqueado de ella, observando distraída las estanterías de libros en casa de él. En silencio pero sin ninguna premeditación él se le había acercado por detrás, como una brisa, y le rozó su esbelta espalda tan suave que no se puede decir que la tocase. Ella se asustó tan ligeramente que no se puede decir que se asustase, y se dio la vuelta. Entonces y justo entonces, un primer beso, una primera cata de una nueva boca, sentir el sabor cálido del interior de otro, ese sabor esquivo, prohibido y tiernamente esperanzado. Un largo reguero de tímidos jugueteos y miradas nerviosas hasta llegar a ese momento superficialmente inesperado y subterráneamente esperado, como el resultado de un sorteo, que siempre llega con una naturalidad animal.

Música

En Santana, Madeira, durante la feria gastronómica anual, un retrasado rudamente vestido pide limosna entonando desde una esquina canciones populares, básicas, medio inventadas, usando como instrumentos palos, latas y botellas. ¿Podría ser que fueran exactamente así la primeras músicas que habitaron el planeta, y todas las posteriores sólo refinamientos técnicos, sofisticaciones prepotentes de los sentimientos, pero basadas en esos compases primitivos? Quizás ese loco, como muchos locos, tenga algún tipo de conexión con las primeras divinidades que emanaban de la tierra, el aire y los latidos, esas madres discordantes a las que en el fondo siempre se acaba volviendo.

jueves, 2 de julio de 2009

Reflexiones en la playa

La playa, los cuerpos semidesnudos y la declaración de imperfecciones, la fluctuación entorno a una media que los hace identificables y que les permite adecuarse a una definición. La piel como carcasa, como funda que recubre todas las vísceras, que evita que se desparramen. Las formas blandas, la vulnerabilidad. La sinceridad. La desnudez de la cultura. No estamos unidos por nuestra fuerza, nunca lo hemos estado. Todo lo contrario: lo que nos identifica, lo que realmente nos hace ser lo que somos, lo que nos une en un hecho común, es nuestra debilidad, nuestro miedo y desprotección.

miércoles, 1 de julio de 2009

La tormenta

Cuando caía la tormenta odiando al mundo, ella se sentía como una hormiga que siente la vibración del trote del caballo acercándose. Todo cobraba una nueva dimensión, una dimensión vertical. El cielo se manifestaba, insinuando la inseguridad de todo aquello que nos resguarda. Había sentido algo parecido en las llanuras de Montana, cuando ves la tormenta, concreta, limitada, como un cúmulo negro, lejano, que se mueve desde el horizonte. Ves incluso caer la cortina de lluvia que más tarde descargará sobre ti. En esas praderas se produce ese diálogo entre tierra y cielo que mucha gente sólo presencia entre cielo y mar.

Pertenecía a una nueva clase burguesa, una especie de post-grunge espiritual surfista. Se había tomado un par de años para dar vueltas por el mundo, lo que para una estadounidense no deja de ser ir a explorar sus dominios. Todo había comenzado como una aventura casi adolescente, pero, la verdad, le estaba haciendo madurar rápidamente. Cada vez usaba menos su VISA y en su interior notaba como si algo se fuera abriendo, expandiendo. Una especie de comunión con todo lo bello y lo horroroso que veía, y una especie de fusión entre los dos extremos. Su olfato iba descubriendo cada día nuevos olores que cambiaban el ritmo de su tiempo; era como si en ella también comenzase ese diálogo del cielo y la tierra de las praderas.

Mientras viajaba escribía en un cuaderno. Escribía sobre la gente que conocía en USA y sobre la gente que iba conociendo en su camino. Hacía retratos literarios, similares a retratos pintados, pero centrándose en el interior del retratado. Escribía un par de párrafos, y al final concluía con que el protagonista de su retrato hacía la vida como la hacía porque tenía un gran hueco, un gran miedo, un sentimiento de orfandad; una inseguridad fundamental. Seguramente era cierto en todos los casos, lo es para prácticamente todo el mundo. Pero el motivo por el que ella se centraba en esta cuestión es porque ella sí se sentía esencialmente huérfana e insegura, y ver la inseguridad de los demás la protegía. En el fondo se sentía una hormiga que siente llegar el trote del caballo, de la naturaleza humana desbocada.

viernes, 19 de junio de 2009

Siete

En el momento de ir a dormir, me perdono todo.

Me concedo la total absolución, y me impongo la penitencia de intentar hacerlo mejor al día siguiente.

sábado, 13 de junio de 2009

Seis

El corazón, como el agua, se pudre si se estanca.

Todo lo que no des, todo lo que no legues, todo lo que no transmitas, morirá cuando tú mueras.

Todo lo que des, todo lo que legues, será la parte de ti que no muera. Será la parte de ti que perdure, que tendrá más sentido.

viernes, 12 de junio de 2009

La perfección

Soy un hedonista en el sentido original del término; para mí el placer es una de los pocos ideales que a ciencia cierta merece la pena perseguir.

Y una de mis constantes fuentes de placer es la contemplación de la perfección. Obras de arte, objetos, fórmulas matemáticas o, como el caso de hoy, placeres sencillísimos como la conjunción de la temperatura perfecta con la música exacta al volumen preciso, contemplando un cielo no muy despejado ni tapado, con tránsito constante de nubes.

Esta tarde humildemente perfecta me ha hecho pensar que quizás los grandes eventos, las fiestas, los festivales, las celebraciones barrocas, los excesos... son algo así como burdas granadas de mano: disparan metralla en todas las direcciones con la esperanza de alcanzar el blanco, quizás un blanco distinto para cada persona: el objetivo es el placer. Pero es un método muy poco eficiente, un método pesado, caro, tosco, cargante, impersonal, que hace uso y abuso de la estadística. Teniendo de todo, es fácil conseguir que todos encuentren algo que les satisfaga.

Esta tarde, en cambio, ha sido sutil, afiladamente eficaz. En lugar de usar granadas, he usado las técnicas de un francotirador.

jueves, 11 de junio de 2009

El Taj Mahal de arena

De los numerosos casos cuya investigación corrió a cargo del inspector Jean-Paul Zinermann, realmente pocos fueron a la vez tan curiosos y tan sencillos de resolver como el llamado caso del Taj Mahal.

En el año 2005 Antoine Salieri, próspero ingeniero de Marsella, descubrió que su mujer Laura, centro de su vida y objeto de su obsesión más allá de una relación amorosa habitual, había mantenido una relación de alta graduación sexual -ese tipo de sexo atípico, tántrico, que llega hasta un plano espiritual- con Amadeo, un joven argentino que contaba con múltiples "conquistas-mecenas" en la provincia, todas víctimas de su extraordinario magnetismo personal, que comenzaba a actuar en los chats que por la época les dio por frecuentar a las aburridas mujeres de los acaudalados prohombres de la ciudad.

Tal como observó Zinermann a lo largo de la investigación, de las entrevistas con Salieri y del posterior juicio, el objetivo vital de Salieri, que ejercía desde su despacho de ingenieros, era construir. La edificación no sólo de estructuras, sino de la vida misma. Pensaba en el mundo como un gran depósito, en el que hay chorros que lo llenan y agujeros que lo vacían. Salieri, hombre hecho a sí mismo, de ascendencia absolutamente humilde, intentaba ser una fuente que aporta, para compensar todos los sumideros que sólo sustraen sin devolver nada a cambio. Para combatir todo el hedonismo, todo el egoísmo y el aislamiento, que como una plaga de langostas sólo engulle y no repara en los daños que causa a su alrededor.

Descubrir el engaño de su esposa hizo que Salieri sintiera que su conexión con su dios personal, con el sentido de justicia que lo había guiado a lo largo de su vida, se perdiera irremediablemente. Fue una dura y absorbente lucha interior la que mantuvo durante meses, una lluvia de preguntas sobre el sentido de la existencia, sobre el como había sido posible que la mujer a la que se había entregado sin fisuras fuese uno de esos vórtices por los que se escapa la vida del mundo, una especie de agujero negro que había cogido todo lo que Salieri le había ofrecido, y a cambio sólo le había estado mostrando la cara que él quería ver, mientras su otra cara buscaba más aún de lo que ya tenía. Sentía que su Laura, su dulce y tierna Laura, era en el fondo una horrible adicta a la totalidad, a la anti-renuncia, a tenerlo todo sin dejar nada de lado. Era un animal aislado en la burbuja de sus instintos.

La psique de Salieri duró un par de años. No podía renunciar a Laura ni entender que realmente no había entendido nada. Comenzó a contactar con los bajos fondos de Marsella, buscando la única salida que era capaz de concebir. Si su vida como constructor de un mundo mejor no tenía sentido, lo buscaría eliminando a aquel que destruye. Razonaba que quienes intentan aportar algo a la sociedad siempre tienen trabas en su contra y una vida de decepciones, mientras que quienes destruyen siempre tienen facilidades. Así pues, la forma más duradera y directa de aportar era destruir al destructor.

Cuatro hombres colombianos pagados por Salieri asaltaron a Amadeo una noche. A punta de pistola le pidieron el password de su Messenger, y se conectaron a internet mediante un móvil. Sacaron una foto de Amadeo con una pistola en la sien y el rostro desencajado por el terror, y la subieron como foto de su perfil, sustituyendo la sugerente foto de Amadeo, pura publicidad de un gigoló.

Después, lo llevaron en coche a una playa apartada. Siguiendo las instrucciones de Salieri, lo agarraron tumbado en la arena y le preguntaron continuamente "¿Te gusta follar?". Respondiera o no respondiera, los asesinos le tiraban puñados de arena en la cara. Durante una media hora, según el forense, Amadeo había intentado expulsar o tragar la arena para poder respirar. Finalmente, había muerto ahogado por un conglomerado de arena y saliva.

Los colombianos enterraron a Amadeo en la propia playa. A la mañana siguiente, un artista había recibido el encargo anónimo de ir a aquella playa y, en un punto concreto, hacer una estatua de arena representando el Taj Mahal, el gran monumento de un hombre al amor perdido, a la inconmensurable pena por el vacío interior al arrancarle el centro de su vida. Un monumento como un dardo lanzado a la eternidad, pero hecho de arena efímera. En el Taj Mahal se podía leer "Laura". Una vez encontrado el cadáver y habiendo obtenido una lista de sus contactos de internet, en la que precisamente sólo figuraban dos Lauras, Zinermann había llegado fácilmente hasta Salieri, quien no negó sus actos en ningún momento.

jueves, 28 de mayo de 2009

Historia

Durante largos periodos de tiempo miro hacia atrás, me paro a analizar los hechos y pienso que he acertado en casi todo. En cambio, durante otras épocas, no particularmente pesimistas, analizo mi pasado y pienso que me he equivocado en casi todo.

Y creo que esa es una de las razones por las que nunca se podrá hacer una verdadera ciencia de la historia: porque el mismo concepto de qué es historia varía con el tiempo. Y es normal, dado que el objeto de estudio es un trabajo in progress, del que se desconoce el final. Podemos pensar la historia sólo "hasta ahora", y por lo tanto nunca podrá rozar la capacidad de predicción científica.

jueves, 21 de mayo de 2009

Tatuajes

De niño, cada cosa era nueva y daba sentido a un día. Un simple programa de televisión, o un tímido picnic dominical. Los meses eran largos, casi anuales. Las estaciones se vivían como si nunca acabasen. Los recuerdos, las experiencias, se agolpaban, se mezclaban con los olores, y las risas brotaban diariamente.

A medida que creció llegó el momento en que los días se estandarizaron y las horas venían empaquetadas en cajas de ocho. Fue por entonces cuando se hizo el primer tatuaje. Le dolió durante una semana, y tuvo que cuidarlo durante quince días. Cada vez que veía su tatuaje recordaba lo que significaba para él y todos los días de cuidados y molestias habían contribuido a alargar y fijar el recuerdo. Fue un mes intenso, significante, memorable, pausado y cadencioso como los de un niño.

Y volvió a hacerse otro tatuaje, y luego otro. Cada punzada en su piel era como un clavo que atoraba la maquinaria del tiempo y conseguía capturarlo, reducirlo, en la jaula de un pequeño dibujo, de un símbolo permanente. Conseguía volver a la viscosidad envolvente de la vida tal como la recordaba en sus principios.

Para tatuar también su interior, acudió a experiencias extremas, punzantes, que marcasen hitos, y llenasen de vida su tiempo. Se podría decir que la monotonía le horrorizaba no por monótona sino por rápida, por fugaz, por insignificante. Como expresión de vida, odiaba del vacío. Le disgustaba tanto el tiempo vacío como la piel vacía. Un día vacío era un corte sangrante, una pérdida de fluido vital. Una oportunidad, de un número finito de oportunidades, que definitivamente había muerto, y él había muerto un poco también con ella.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Incondicionalidad

¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir incondicionalidad? Quizás es un término más adecuado para eso que todo el mundo busca, que todo el mundo necesita. La seguridad absoluta de que, incondicionalmente, vas a encontrar refugio y apoyo en alguien. Incondicionalmente, esa persona siempre va a buscar tu beneficio, y nunca va a desear nada malo para ti.

Puede ser familia, pareja o incluso amigos; pero la incondicionalidad, la persona que te hace sentir como si estuvieras en tu hogar a salvo de todas las inclemencias, con la que podrías pensar en voz alta continuamente porque tienes confianza absoluta, es una pieza clave para equilibrar una vida.

domingo, 17 de mayo de 2009

Comunicación

Una blanca le explicaba al miembro de una tribu africana de donde venía (historia real). Cogía una especie de pelota y le señalaba dos puntos: "esto es el mundo; nosotros venimos de aquí y ahora estamos aquí más o menos". El indígena le respondía: "No puede ser, me estás mintiendo. Vosotros habéis venido en avión, que es muy rápido, y aún así habéis tardado horas en llegar. Si estuvieseis tan cerca como decís, ni siquiera hubiera hecho falta el avión. Además, fíjate: yo puedo poner mi mano entre donde dices que está tu casa y donde dices que está la mía, pero si pongo la mano en el suelo, no llego a tocar donde está tu casa".

A veces me parece que todos tenemos un poco de indígena dentro, que hay un porcentaje de nuestra visión de la realidad que cada uno se monta a su aire, sin que tenga ni la más remota conexión con la visión de los demás. Es como eso que dicen, que nunca podemos estar seguro de a qué color llaman "azul" los demás, como lo ven realmente. Sólo nos hemos puesto de acuerdo entre todos en que el mar y el cielo son azules: podemos llegar únicamente a eso, a pactar las realidades objetivas más comunes y prácticas. De hecho, tardamos entre un tercio y un cuarto de nuestra vida en ponernos totalmente de acuerdo en como funciona el mundo; es eso lo que se llama educación. Es decir, que la comunicación, el entendimiento entre tantos millones de tribus de una persona , es un auténtico milagro, algo realmente difícil.

Hace años, cuando comencé a trabajar en equipo, me dí cuenta de este tipo de cosas. Por un lado, a veces resulta sorprendentemente complicado convencer a otras personas, personas educadas y con carrera universitaria, de realidades que todo el resto de un equipo ve; hay puntos que, basándose en su experiencia personal y muchas veces subjetiva, no piensan aceptar. Por otro lado, me ha tocado comerme muchas directrices que me parecían erráticas e incomprensibles, procedentes de mis jefes. Hasta que llega un momento que te preguntas "¿y cuántas más cosas seré capaz de aceptar en contra de mis principios, de aquello de lo que estoy convencido? ¿cuál es el equilibrio entre adaptación e identidad?".

Y tuve la idea de verlo como un "núcleo duro": todo el mundo tiene un núcleo duro interno que no se puede penetrar (véase Un juego). En condiciones cotidianas (ir a comprar el pan, comprar un coche, mantener una charla intrascendente) sólo se usa la superficie, la interfaz de la persona. Son situaciones de mayor stress las que destapan su núcleo duro.

Seguramente la mejor forma de definir la identidad de una persona sea precisamente ese "núcleo duro", esas bases que no pueden ser quebrantadas sin peligro para la salud mental. El punto a partir del cual ya no se puede negociar ni pactar nada más.

Es decir: según yo lo veo, la auténtica identidad es el cese del diálogo, del pacto. Si hay posibilidad de diálogo -entendido como un diálogo productivo- sobre algo, es porque es una pieza accesible y reemplazable de nuestra personalidad, no una pieza básica.

jueves, 7 de mayo de 2009

Distribuciones

Yo lo veo así: me parece que los actos significativos de una vida forman una distribución, algo así como una gaussiana. Están los dos extremos, los actos más nobles y los más cobardes, que son minorías, y un gran centro de actos entorno a un promedio.

Entonces, ¿podemos juzgar a una persona por un acto único? Según lo dicho, un sólo acto miserable es extremadamente muy poco probable en una persona que tiene su "distribución" alejada de de ese punto de bajeza. Es bastante más probable que tenga el centro de la distribución de sus actos más o menos cercano a la acción miserable. Es decir: todos los actos son sintomáticos, indicativos de la tendencia natural.

Yo, personalmente, creo que sí se puede adivinar lo que hay dentro de alguien por unos actos aislados, por sus pinceladas. De hecho, rara vez llegamos a ver mucho más. Pero prestando atención a los detalles, podemos apreciar esos ligeros ademanes, esas pistas, y extrapolarlas. En los gestos, en las palabras, en la ropa, en la forma de andar, en los gustos, arrastramos deconstruida, proyectada, hecha un ovillo, toda nuestra historia.

miércoles, 15 de abril de 2009

La jaula

Cuando abrí la puerta de la jaula de mi canario, simplemente no pasó nada. Ignoró todas las posibilidades que se le ofrecían -puede que acertadamente- y se limitó a permanecer enquistado en la rutina que conocía de toda la vida. Me hizo pensar sobre si no serán internas todas las jaulas.

martes, 14 de abril de 2009

Manchas

La gente le decía "Anímate", con cierto tono de recriminación, como si les pareciese teatral, infantil, tanto hundimiento. Ella sólo sentía impotencia ante estos apoyos; sólo se sentía más y más sola. Sentía que se había perdido y veía como los equipos de rescate la buscaban en una zona en la que no estaba.

Ella estaba fuera de la vitrina del lenguaje. No estaba en la zona en la que unas palabras de ánimo pudieran tener algún efecto. Ella estaba en la zona del llanto, del temblor, del suspiro, de los gemidos, las risas y las nauseas. Era una zona mucho más profunda que las palabras; era la zona de las manchas, de los borrones. A veces todos esas manchas sagradas, los miedos, las inseguridades, los deseos y los recuerdos se alineaban y formaban un discurso comprensible, coherente. Eran los días en los que ella parecía una persona civilizada y cabal. Pero ahora cada mancha, cada instinto ininteligible, pre-lingüístico, visceral, trotaba libre en su interior.

Y mientras tanto, la gente le decía: "Sal", "Vuelve al trabajo, te animará", "Vuelve a pintar, vuelve a las exposiciones". Todo eran cosas que estaban ahora fuera de su alcance; eran palabras en un idioma súbitamente desconocido. Lo único que ella podría entender, que le podría sacar de esa honda espera a que se volviesen a ordenar sus constituyentes, es que él volviese. Bueno, en realidad lo único que podría reconstruirla perfectamente es que él no se hubiera ido.

Mientras, a veces pintaba; pero sólo pintaba manchas.

lunes, 13 de abril de 2009

Cinco

Hacía una semana que se había divorciado. Iba en el autobús, sentado con las manos entrelazadas. A través del cristal vio una pareja que caminaba por la calle; iban cogidos de la mano. En ese preciso instante, de forma parecida a como las personas que han perdido un miembro lo siguen sintiendo, él sintió que su mano izquierda era la de otra persona -la de ella- que cogía su mano derecha. Fue una sensación tan nítida que se asustó, se asustó de estar tan triste.

domingo, 12 de abril de 2009

Cuatro

Sentía como perdía la vida a lo largo de la línea que había trazado la trayectoria de la bala. Y tuvo uno de esos singulares momentos de lucidez final:

"Que extraño... no lo entiendo... siento... lo veo claramente... siento que todo ha sido un sueño"

Y se derrumbó. Se confirmó así la sospecha que siempre había tenido en vida: que al morir, tanto creyentes como no creyentes se llevan una gran sorpresa.

jueves, 9 de abril de 2009

Los visionarios, las planchas y las marchas de los coches

Me considero a mí mismo un visionario. No sé si un visionario acertado o errado, pero visionario al fin y al cabo. Lo que realmente nos caracteriza a los visionarios es que tenemos un impulso natural, involuntario, que nos hace ver las cosas como serán dentro de mucho tiempo. Si ves las cosas como serán dentro de cinco años, tienes una muy buena opción de forrarte. Si, como es mi caso, lo que ves son las cosas como serán dentro de décadas o siglos, no tienes ninguna posibilidad de hacer algo de provecho con tu don. Así que acabas guardándote tus visiones para ti mismo, ante la incompatibilidad de hacérselas ver a los demás con la misma claridad y mantener cierta aceptación social al mismo tiempo.

Pero como este es mi blog y no le queda más remedio que aguantar mis delirios, voy a explicar un ejemplo: las marchas de los coches. Yo no conduzco. Y por eso puedo ver el coche desde fuera, objetivamente, sin prejuicios. Y siempre he tenido clarísimo que no deberían existir las marchas. La máquina no debería preguntar al usuario cómo debe operar. Debería operar y nada más, debería ser Zuhanden. Las marchas de los coches son parecidas a las "marchas" que tiene mi aspiradora: ¿de verdad existe algún motivo por el que no querría que trabajase a su máxima potencia? Intentádselo explicar a alguien que conduzca un coche con marchas: es imposible! Dan más y más argumentos solamente basados en que están acostumbrados a usar las marchas, hasta que al final dicen "es que hay gente a la que le gusta conducir con marchas". Demasiado tarde; sus esquemas mentales ya son prisioneros de su cotidianidad. Pueden pensar sólo en el aquí y en el ahora, pero han perdido su capacidad de extrapolación.

Bueno, menos mal que realmente existen los coches automáticos y van aumentando su cuota de mercado; si no te mirarían como si les dijeses a los antiguos romanos que ese sistema numérico de palitos y equis era engorroso de manejar: como a un imbécil que no sabe sumar.

Pero ahora en serio: realmente os imagináis los coches del siglo 23, quizás levitando por las carretas a velocidades supersónicas... y con una palanquita para que indicarles qué engranaje deben utilizar? Realmente el concepto de marcha no es un concepto intrínseco de la definición de coche, así que tarde o temprano tendrá que ser eliminado; tendrá que caducar simplemente por eso, por no fundamental.

Y ahora que os he explicado una visión de futuro que al menos parcialmente parece que se va cumpliendo, os explicaré una visión que aún apenas se cumple y con la que tengo una fijación personal: el planchado. Realmente, realmente os imagináis a la humanidad del siglo 23 con sus superordenadores, androides y viajes interestelares planchando la ropa?? No puede ser. Es algo condenado a la extinción. El cómo y cuando me resulta imposible de decir, pero tengo por seguro que alguien nos librará de tener que planchar. Para el osado héroe que rompa ese esquema mental en el que el planchar es una tarea lógica y cotidiana, sin duda espera una jugosa recompensa. Y lo jodido es que después los mismos prisioneros de la cotidianidad qe ahora dicen "es que es lógico, la ropa se ha de planchar, pareces tonto" dirán "pero qué costumbres tan absurdas tenían hace un siglo: planchaban la ropa!". Si no, al tiempo... aquí dejo este post con su fecha como testigo de lo que dije ;).

domingo, 5 de abril de 2009

Zuhanden

Heidegger identificó Zuhanden (listo para usar) como el modo de ser de las herramientas. Tienes que clavar un clavo en la pared. A tu lado tienes un martillo. Simplemente coges el martillo por el mango, de forma natural, sin necesidad de artificios, y golpeas el clavo. El martillo es una simple extensión de tu mano. Es una herramienta, así que no le prestas atención; la actividad no está protagonizada por el martillo; no es una experiencia en sí mismo. La experiencia es la acción a la que contribuye.

Si el martillo tuviera un mango extraño, inusualmente áspero o resbaladizo, o estuviese roto, desencajado, y fuera algo más complejo de utilizar, pasaría a ser Vorhanden (presente en la mano). La experiencia de la herramienta ya no es directa, elemental, intuitiva. El martillo se siente, se hace visible, se manifiesta. Pasa a co-protagonizar la experiencia. Sirve de herramienta pero cobra un peaje. Es un agente de la acción; incluso cobra cierta personalidad. Nos jode, nos enfada, le maldecimos cuando nos hace fallar al golpear el clavo. Interactúa con el clavo, pero también con nosotros!

Cuando diseñas software, siempre has de tener en mente que sea Zuhanden. El programa no debe ser un protagonista, ni tan siquiera debe ser un compañero de trabajo del usuario. Es un simple mediador silencioso, fantasmal, entre el usuario y los datos que quiere gestionar.

Pero es más: en general, cualquier servicio debería ser Zuhanden, y cualquier proveedor de servicios debería entender este concepto. Internet, la luz, el agua, los electrodomésticos, correos, los bancos, el transporte público, los camareros, los políticos e incluso los intelectuales... todo debería tener muy presente el objetivo de ser Zuhanden, de funcionar silenciosamente.

Incluso me he dado cuenta hoy de que me gusta la ropa que es Zuhanden. La que simplemente cumple su función sin incomodar. La que sienta bien sin destacar. La que permite que otros se fijen en la persona, y no en la ropa. La que es una extensión intuitiva, sin cobrarse protagonismo.

viernes, 3 de abril de 2009

Universo-6

Tenemos un millón de universos-dado. Y comenzamos a lanzarlos.

En el primer lanzamiento del millón de universos-dado, 166.666 sacan 6.

En el segundo lanzamiento del millón de universos-dado, 27.777 siguen sacando 6.

En el tercer lanzamiento del millón de universos-dado, 4.629 siguen sacando 6, y sus habitantes ya se ven con fuerzas de creer en el razonamiento por inducción. Se creen especiales, afortunados, aunque estadísticamente lo extraño sería que no hubiera algún "universo-6 duradero" entre el millón de universos-dado.

En el cuarto lanzamiento del millón de universos-dado, 771 siguen sacando 6, y sus habitantes, con una ciencia ya avanzada, descubren la constante universal "Py". Py = 6, y es la relación entre el perímetro de la circunferencia y su radio en los universos-6.

En el quinto lanzamiento del millón de universos-dado, 149 siguen sacando 6.
Bueno, en realidad sólo 128 sacan 6. Hay 128 universos-dado en los que, tras haber sacado siempre 6, sale 5. Pero sus habitantes no pueden creerse esa ruptura de la ley universal del 6, así que lo atribuyen a un error en la medida. Cuando vuelven a tirar el universo-dado, 21 de los universos-5/6 vuelven a sacar 6 de nuevo, así que sus científicos respiran tranquilos y deciden mantener la teoría de la constante Py = 6.
En el resto de los universos 5/6, en los que la comprobación da otros resultados...razonan que la teoría Py=6 es válida por lo menos en 1/6 de las ocasiones, y es la mejor aproximación que tienen a su universo-dado... así que también mantienen la teoría... a la espera de otra mejor!

En el sexto lanzamiento del millón de dados, siguen existiendo 24 universos-6.

En el séptimo, ya sólo quedan 4.

En el octavo, ya no queda ninguno. A los científicos de estos 4 últimos universos-6 son a los que más les cuesta asimilar que no hay universos-6, y que están sumidos en el caos. Comienzan a pensar en sustituir la teoría-6 por la teoría-dado.

Es decir, que con sólo un millón de universos-dado, podemos conseguir unos 4 universos 6 con una vida media de 7 lanzamientos. No está mal. Pensad todo lo que se podría hacer con infinitos universos-dado, con una constante Py de infinitos decimales...

En realidad, y contrariamente a lo que la gente piensa desde fuera, ninguna ley física impide el absurdo. Al contrario; la física moderna toma como punto de partida el absurdo, que es un estado infinitamente más estable, más probable que el significado. Es más, mientras no afecte a ninguna medida, cualquier cosa absurda es posible, y de hecho deja su huella sutil, cuántica, en los recuentos de probabilidades.



lunes, 30 de marzo de 2009

El Nuevo Mundo

Bienvenido al Nuevo Mundo que hemos creado.

Siempre habíamos podido ser esencialmente libres, pero algunas veces lo habíamos olvidado. De puertas para dentro, podemos ser nosotros mismos. Algunas personas entendieron esta verdad y comenzaron a cultivar el Nuevo Mundo dentro de sus casas, como una planta endeble e ilegal. Redefinieron el sentido de la vida, el trato con otros humanos, la escala de valores, el concepto de vivienda, e incluso la dieta típica. Hicieron una burbuja en el espaciotiempo de la civilización, y se permitieron ser lo que quisieran ser dentro de ella. Todo lo que había fuera, el Viejo Mundo, no era más que un país extranjero con que que tenían que comerciar para obtener bienes y servicios.

Lo que comenzó con varios hogares conectados a través de comunidades virtuales, se amplió hasta esta gran comunidad con leyes propias y más humanas.

Aquí tu dinero no vale. Aquí no hay billetes ni prisas. No has de competir por nada. ni demostrar nada, y puedes ser tú mismo. Nadie te va a juzgar.

domingo, 29 de marzo de 2009

Tres

Después, dormí brevemente, el sueño del insecto, el sueño indescifrable y superficial de las bestias, un sueño de sudor y desorden.

No hubo un momento concreto en el que despertase. Pero cuando decidí levantarme, aún más cansado y confuso que al tumbarme, los libros aún continuaban ardiendo débilmente.

El fuego agonizaba como un león y como un desierto y parecía encanecer. Su vida era depredar y ahora todas las víctimas habían entregado cuando podían entregar. Ahora la hoguera debía entregarse a su vez a la Hoguera de Hogueras, al fuego que no conoce fin, debía dejarse sumergir lentamente en las arenas movedizas del Tiempo.

sábado, 28 de marzo de 2009

Dos

Cinco años después de aquella increíble aventura, y de encontrar el tesoro...de nuevo, se enfrentaban a lo cotidiano, aunque fuera otra cotidianidad diferente.

Con cierta tristeza se dieron cuenta de que, por definición, es imposible hacer el hallazgo del siglo todos los días.

viernes, 27 de marzo de 2009

Sinceridad

La sinceridad es una cualidad tremendamente sobrevalorada. ¿Qué seríamos sin poder crear realidades alternativas a la oficial? ¿Primates? ¿Suicidas?

La realidad objetiva no es más que un conjunto de puntos de vista, normalmente promediados por el peso del dinero. Por eso, la mentira es vista como una ruptura del contrato colectivo. Como una infidelidad, más que como una falta de honestidad, o de rigor. No se condena la falta de objetividad sino el timo malicioso. Es típico: la instauración de un pecado suele estar destinada a proteger el consenso, el bienestar material de la colectividad.

Como tantas ilegalidades, la falsedad tiene su vertiente chic, más o menos permitida; esa maldad minúscula que es necesaria para sobrellevar el día a día y te permite sentirte como un niño malo, como un pequeño rebelde. La vertiente legalizada de la mentira se llama arte.

jueves, 26 de marzo de 2009

Uno

Todo lo que ves, algún día será destruido. Mira a tu alrededor y busca lo más sólido que puedas encontrar. Una pared, el pavimento, una moneda. Todo, todos los átomos, sin excepción, en algún momento seguirán su viaje por el universo, del que su agrupación actual es tan sólo una brevísima parada.

miércoles, 25 de marzo de 2009

Jefes

Hay dos actitudes posibles entre los jefes: la actitud de cliente y la actitud de profesor.

Muchos jefes simplemente asumen que su autoridad está basada en su cargo, o en su sueldo superior. Piden que hagas algo, y se ha de hacer. El cómo se ha de hacer, es cosa tuya. Dicen "esto se ha de hacer en X horas"; esperan esas horas y esperan tener el plato en la mesa. Esta es la actitud de cliente.

Otros jefes basan su autoridad en sus capacidades. En su capacidad de trabajo y en su capacidad de liderazgo. Conocen el negocio, se involucran. Saben lo que cuesta hacer cada cosa. Si dicen "esto se ha de hacer en X horas", tú podrás preguntarles cómo hacerlo si no lo sabes, y ellos te indicarán qué método han pensado para poder llevar a cabo esa tarea en esas horas. Esta es la actitud del profesor.

Puntos en contra de la actitud de cliente:

1 - Normalmente ya se tienen clientes, y son otros; son unos señores de otra empresa.
2 - No genera empatía; mira el problema desde lejos y se queja, en lugar de aportar algo para solucionarlo. No es "uno de nosotros", sino un espectador. No es un compañero.
3 - No aporta valor al equipo; su experiencia no se aprovecha en crear nuevas capacidades en otros trabajadores. Nadie aprende nada de él. La empresa consigue resultados pero no valores. Pan para hoy y hambre para mañana; hay un profesional que guía a otros pero no les enseña a guiarse ellos mismos.
4 - Nadie nota que tenga autoridad real. Como de todas formas es un jefe, lo único que puede llegar a inspirar es respeto en el mejor de los casos, y temor en el peor. Pero nadie lo ve como una autoridad, como un gurú al que acudir, sino más bien como un enemigo del que escapar. Es el típico jefe del que todos se ríen en la cafetería, a sus espaldas.

Una vez en me preguntaron cómo sería mi jefe ideal. Yo respondí "más parecido a un director de orquesta que a un sargento". Y me propuse intentar siempre ser fiel a esa filosofía.

martes, 24 de marzo de 2009

Jean-Paul Sartre

Cuando contemplas con perspectiva algo que tú has creado, es frecuente tener una sensación de ajenidad. Algo así como si tu obra hubiera cobrado una extraña autonomía y ya no te perteneciera. La has creado tú, sí, pero hay una parte en la que no te reconoces. Es algo que puede pasar con un blog, un trabajo, un jardín, un hijo o una vida entera.

De alguna forma tú tienes una idea, o mejor dicho un ideal, de lo que debería ser esa obra, según tus planes o tu intención. Pero luego los planes se han ido desdibujando, erosionando con el tiempo, y el resultado es otra cosa. Te miras en ese espejo, y te extrañas.

Y aquí viene el fragmento literario #2 de mi vida, extraído de "El existencialismo es un humanismo", de Sartre:

Porque a menudo no tienen más que una forma de soportar su miseria, y es pensar así: “Las circunstancias han estado contra mí; yo valía mucho más de lo que he sido; evidentemente no he tenido un gran amor, o una gran amistad, pero es porque no he encontrado ni un hombre ni una mujer que fueran dignos; no he escrito buenos libros porque no he tenido tiempo para hacerlos; no he tenido hijos a quienes dedicarme, porque no he encontrado al hombre con el que podría haber realizado mi vida. Han quedado, pues, en mí, sin empleo, y enteramente viables, un conjunto de disposiciones, de inclinaciones, de posibilidades que me dan un valor que la simple serie de mis actos no permite inferir.” Ahora bien, en realidad, para el existencialismo, no hay otro amor que el que se construye, no hay otra posibilidad de amor que la que se manifiesta en el amor; no hay otro genio que el se manifiesta en las obras de arte; el genio de Proust es la totalidad de las obras de Proust; el genio de Racine es la serie de sus tragedias; fuera de esto no hay nada.

Es decir, lo que realmente eres, y a menudo se aleja de la imagen de lo que crees ser, es solamente aquello que haces. Lo tangible. Las realidades que construyas serán lo que te constituyan. El conjunto de bifurcaciones, de decisiones que tomas en la vida, es lo que realmente eres, y nada más. Ninguna de las ideas que bucean en tu cabeza tiene validez ahí fuera si no la traduces al lenguaje de la realidad: la acción.

Y como decía al principio del post, si te alejas unos pasos para contemplar el conjunto de aquello que has hecho, puedes aprender sobre ti mismo cosas que desconocías, quizás porque vivimos siempre un poco en nuestras cabezas. Puedes cerrar en parte la brecha que separa lo que crees que eres y lo que realmente eres, dándote cuenta de los tangibles que has creado. Supongo que es sólo mediante la generación de esos tangibles que puedes, literalmente, realizarte.

domingo, 1 de marzo de 2009

Por uno mismo

Me resulta curiosa la expresión "lo he conseguido por mí mismo", la figura del self-made, del hombre hecho a sí mismo. Siempre que alguien usa esa expresión, normalmente no es tanto para autoafirmarse como para negar que deba algo a los demás.

Es una idea totalmente opuesta a como yo veo la vida. En un equipo de fútbol, por bueno que sea un delantero, si el resto del equipo es pésimo los resultados del equipo serán malos. Alguien que me diga que "gracias a su esfuerzo" ha conseguido una serie de objetivos económicos o posición social, quiere decir que si hubiera nacido en Angola hubiera triunfado igualmente? O quizás quiere decir que si hubiera nacido hace dos siglos hubiera tenido las mismas oportunidades de éxito? Para mí está claro que no se puede negar la contribución del conjunto social a crear un espacio propicio para que sus miembros tengan opciones de conseguir sus propósitos. El medio social no es como un comic de superheroes y supervillanos; es más bien un trabajo en equipo y si el equipo funciona algunos jugadores pueden marcar goles. El medio social es un bloque unitario en el que cada individuo cuenta para todo el resto.

Las señoras de la limpieza con sus impuestos pagan las universidades de los futuros ingenieros. Los obreros de la construcción pagan a policías que velen por la seguridad de ricos y pobres. No se trata de que simplemente cumplan con su papel trabajando; cada uno de ellos ha elegido libremente adherirse al grueso de personas que trabaja para que el sistema funcione. No han elegido otras opciones más fáciles y/o lucrativas que se aprovechan del sistema, sino que han elegido aportar. Si mañana todos esos individuos decidiesen que no quieren continuar con esa mecánica, ningún banquero, empresario o político podría reflotar el país, ni mantener sus "logros personales".

Hemos de tener claro que no puede haber nadie, absolutamente nadie arriba si no hay una base aguantando más abajo. Cuanto más amplia y eficaz sea esa base, será más fácil estadísticamente que pueda existir una cumbre.

jueves, 5 de febrero de 2009

Paredes

La mayoría de las personas no soporta las paredes vacías. Y ahí están, para ahuyentarlas, los cuadros, estanterías decorativas, los tapices...

Y es más: normalmente, quien no soporta las paredes vacías tampoco soporta las páginas en blanco, ni los silencios, ni los largos recorridos a través de una meseta, ni una vida sin ningún sentido.

Es una actitud muy humana que se remonta a los tiempos de las cavernas y sus pinturas rupestres. Ante la nada, el ser humano se manifiesta para poder ser humano, para poder ser algo distinto a nada, a la roca desnuda. Y es totalmente lógico que nosotros, como algo que somos, tengamos ese instinto natural contra la nada.

Pero cuando una pared está ya totalmente decorada, y pasan los años, la mayoría de la gente acaba por aborrecer esa vieja decoración. Pasa de moda. Pasa desapercibida. Pasa a ser nada, de nuevo.

La diferencia es lo que provoca el destello, la ilusión temporal de que algo ha cambiado. Pero la nada, o quizás el todo, es como el moho en una pared húmeda, o como el polvo doméstico, o como la ausencia de vida. Siempre vuelve, y siempre se ha de volver a eliminar.

Hay que pintar otra vez sobre las paredes pintadas, redecorarlas y tapar los agujeros de la decoración anterior, sustituir unos trabajos por otros, los pintores por los decoradores, los decoradores por restauradores, los restauradores por los arquitectos; los contables por los informáticos, los operadores por informáticos, los decoradores por informáticos, los dependientes por informáticos. En un ciclo que no acaba, y que no avanza. Nada se gana ni se pierde durante la transformación.

Estos trabajos inútiles, este ciclo de Sísifo, son los que se ahorra la pequeña minoría de personas que, sencillamente, no temen a las paredes vacías.


sábado, 31 de enero de 2009

La cigarra y la hormiga - Segunda parte

Tras decirle aquello, la hormiga cerró tras de sí la pesada puerta del hormiguero, dejando fuera a la cigarra con su violín.

Fue un invierno largo, especialmente largo, el que pasó la hormiga dentro del hormiguero. El trabajo no se había detenido, sólo había cambiado: ahora ya no se trataba de recolectar alimentos, sino de cocinar, limpiar, excavar nuevos túneles, mantener los almacenes... y además sin ver ni un rayo de luz solar. Echaba de menos el verano, y en cierta manera, echaba de menos la música de la cigarra, que le hacía más liviano el trabajo. Ahora recordaba cómo tatareaba las mismas canciones que le oía tocar, y eso le servía para imprimir ritmo y alegría a sus quehaceres.

En el hormiguero había pocas distracciones, era un entorno francamente estresante y claustrofóbico. La hormiga estaba cada día más deprimida y agobiada, no se sentía compensada con tanto trabajo y tan poca diversión. Incluso comenzaba a pensar que más le hubiera valido ser como la cigarra. Ahora estaría muerto de frío, pero al menos habría vivido su vida libremente.

Un día la hormiga miraba aburridamente la tele con su novia, y para su sorpresa, allí estaba la cigarra! Estaba tocando en un macroconcierto en un estadio de París, con un lleno total! Su ritmo arrastraba a las masas, las hacía enloquecer; el espectáculo era verdaderamente fascinante.

Cuando al verano siguiente la cigarra pasó cerca del hormiguero en su limusina, una nube efervescente de fans la aclamaba a su paso. Y la hormiga dejó la miga de pan que estaba cargando para acercarse a saludarla: "Qué bien te han ido las cosas desde el otoño pasado!"

"Hacía tanto frío aquí, y todas las puertas estaban tan cerradas, que no me quedó más remedio que emigrar al extranjero. Allí han apreciado mi arte, el esfuerzo y la pasión que pongo en cada nota para que quien la escuche sienta su espíritu más libre y más feliz. Me dolió mucho la forma en la que fui tratado aquí, llegué a pensar que sobraba en esta sociedad. Pero afortunadamente nadie sobra, y todos somos necesarios de una forma o de otra. También los que no queremos cargar cáscaras de pipas, sino intentar crear algo por nosotros mismos. Es una lástima que haya gente que crea que sólo su actividad mueve el mundo."

En fin, creo por ahora ya es bastante moraleja. En "La cigarra y la hormiga - Tercera parte" contaremos como la novia de la hormiga le fue infiel con la cigarra, no pudiéndose resistir a su autenticidad y carisma, tan distinto de la monotonía del hormiguero. Y como aquello fue el detonante de años de frustración en un triste trabajo de carga y descarga, y arrastró a la hormiga hasta un intento de suicidio.

Así que no os perdáis la próxima entrega de esta emocionante saga en la que ni por seguir perfectamente las reglas se tiene
la victoria asegurada, ni por hacer locuras se ha de ser necesariamente un perdedor, sino que lo importante es ser uno mismo, en un mundo de fábulas con difusas moralejas.


sábado, 24 de enero de 2009

Órbitas

Es difícil mantener una órbita perfectamente circular. Lo fácil es entrar en una espiral. Una órbita espiral es la que describen realmente los cuerpos celestes. Tienen ligeras pérdidas de energía, perturbaciones y accidentes en su recorrido, y nada lo compensa. Así que lentamente, de forma prácticamente imperceptible, decaen.

También cuanto más fracasas, es más fácil que fracases, y requiere más esfuerzo adicional vencer la cobardía, el peso de la experiencia, e invertir el proceso. Y cuanto más éxito tienes, es más fácil que tengas éxito. Lo mismo vale para el dinero. De forma similar, cuanto más tiempo estás triste, más fácil es seguir más y más triste, aunque lo mismo sucede con las etapas optimistas.

En general, son estadísticamente más probables los estados fuera del equilibrio. Es por eso que ni los estados ni las empresas pueden limitarse a permanecer igual, siempre se ven obligados a crecer. En la vida real, no avanzar no significa permanecer, sino retroceder.

Mantener un satélite en los márgenes prudenciales, de forma que no caiga a la Tierra en espiral ni se aleje perdiéndose en el espacio, supone un importante esfuerzo de ingeniería.

martes, 20 de enero de 2009

La torre

Cada uno conoce sus parajes, sus rincones. Conoce su país interior. Sabe a qué oscuros chamanes recurre en cada momento, a qué balnearios escapa antes de dormir por las noches. Cada uno sabe los pasados que ha viajado en su máquina del tiempo, en esa amalgama confusa, blindada, de la soledad interna.

No hay detectives que valgan. Es como una gigantesca ciudadela tal que, desde el exterior, sólo se puede escudriñar e intentar descifrar las sombras de las ventanas. A veces nos llevamos una sorpresa, y desde esas fortificaciones vemos a alguien que nos hace señales con antorchas. El interior se ha ido construyendo, fortificando más y más, transformando en un laberinto de estancias. Y ahora el habitante nos pide que le ayudemos a salir.

sábado, 17 de enero de 2009

Lenguajes comunes

Conceptualmente, me fascinan los opiáceos. Fijaos bien: hay una planta en Colombia (por ejemplo), una planta que ha evolucionado desde los millones de años que le haya tocado evolucionar, y resulta que contiene una sustancia que interactúa con el cerebro de los seres humanos, que también hemos evolucionado nuestros millones de años.

¿No os resulta chocante? Hay un lenguaje químico común que hablan las neuronas humanas y las flores de la adormidera, evolucionando ambas especies de forma totalmente independiente. A priori, podría parecer que estadísticamente lo más fácil sería que nada interactuase con nada: que las plantas tuviesen su lenguaje molecular desarrollado para su existencia vegetal, y los mamíferos el suyo propio. Pero en realidad los lenguajes "locales", particulares de cada especie, tienen un papel mínimo. Los lenguajes comunes con toda la biosfera son los que realmente tienen un papel principal en todos los seres. La sensación de extrañeza aumenta cuando estudias las bases fundamentales de la biología y encuentras que forman patrones similares en especies totalmente distintas. Y la biología moderna tiene entre sus principales objetivos llegar a entender ese lenguaje común, y cómo se formó.

A un nivel aún más fundamental, siempre me ha fascinado el primer lenguaje común que hablan entre ellas todas las cosas que existen: el lenguaje de la física. ¿Qué "palabras" intercambian dos electrones para percatarse de la presencia el uno del otro, y repelerse? ¿Por qué cuando una patada chuta una pelota, la pelota se mueve en lugar de permanecer quieta? ¿Por qué vivimos en un universo que parece poderse entender mediante lógica binaria, y no ternaria o cuaternaria? ¿Por qué ciertas áreas de las matemáticas acaban siendo reflejo del mundo real, y otras permanecen en la oscura abstracción? ¿Qué diferencia a unas de otras, donde está ese toque brillante, el don de la realidad? ¿Qué bases nos permiten entender la realidad, y al mismo tiempo pensar en lo irreal? ¿Cuál es esa última esencia mágica que distingue lo posible de lo imposible, las palabras que el universo entiende y las que le son ajenas?

¿Cómo se orquesta ese gran entendimiento, ese ajuste perfecto que hace que todo interactúe con todo? ¿Cuál son el diccionario y la gramática de ese lenguaje natural de la existencia? Y este conjunto de preguntas es el que me hace pensar la ciencia como la búsqueda de los lenguajes comunes, los lenguajes universales de la naturaleza.

domingo, 11 de enero de 2009

Mi canario y la actitud ante lo desconocido

En una de las amenas charlas filosóficas que mantengo con mi canario, le decía:

- Ah Pipo, no me extraña que tú estés en una jaula más pequeña que la mía. Aunque compartamos un 70% de nuestros genes, cuando vosotros veis algo nuevo salís huyendo y avisáis a vuestros congéneres para que también escapen. Cuando nosotros vemos algo nuevo, lo investigamos y si es interesante informamos a todos nuestros colegas. Si es peligroso avisamos a todos nuestros amigos para derrotarlo. Ya ves, es una cuestión de actitud: se ha de confiar en que la unión para hacer la fuerza. Nuestra sociedad es cóncava respecto lo desconocido, se concentra; la vuestra es convexa, se dispersa. Y así acabáis, cada individuo separado en su jaulita.

Luego me quedé pensando si entre nosotros no habrá también algunos hombres con actitud de canario.

sábado, 10 de enero de 2009

Un juego

Mirad, es que os lo cuento tal como ha sido: mientras estaba en la ducha he pensado que voy a ofrecer a los escasos -pero selectos- seguidores de este blog la posibilidad de jugar de un juego bastante original.

Debo advertiros de que se trata de un juego para adultos cabales, está más cerca de la ouija o la ruleta rusa que de un simple sudoku. Si eres menor o no te crees suficientemente estable hoy por hoy, mejor deja de leer este post.

De hecho, se trata de un juego por el que realmente han muerto personas, muchas, en todos los siglos y en todos los países. Hoy en día está oficialmente prohibido en un buen puñado de países, y visto con malos ojos en la mayoría. Partiendo de este juego, se han amasado fortunas inmensas, pero también se han llenado cárceles y manicomios. Curiosamente, todos hemos jugado alguna vez a él, pero siendo muy niños; en cuanto nos dimos cuenta de su peligro potencial, lo abandonamos y olvidamos por completo. Por cierto que aún estás a tiempo de dejar de leer, luego puede ser demasiado tarde...

¿Expectantes... ? Pues aquí va: el juego se llama "el juego del Por Qué". No necesitáis tableros ni fichas ni dados, quizá tan sólo un papel y un boli, aunque ni siquiera esto es realmente necesario. Además, podéis jugarlo en cualquier parte. Las reglas son pocas y bastante sencillas:

1 - Escribid -o pensad- una frase, sólo una, describiendo una realidad "sólida", una verdad cotidiana y cristalina, irrompible, como las que se usan para enseñar gramática a los niños; os pongo algunos ejemplos:

"Cada día, voy a trabajar"
"Quiero a mi padre"
"La ley nos ampara"
"Los tejanos están de moda esta temporada"
"Me gusta leer"
"Me gusta tomar café en el Starbucks"
"Es divertido salir a tomar un par de copas"

2 - Y ahora, sobre la frase que hayáis elegido, preguntad "¿Por qué?", e intentad responder de forma crítica.

Veréis; lo ideal es jugar a esto en grupo, en realidad: el resto de los participantes te preguntarían por qué y te darían argumentos en contra de tu respuesta. Como vais a jugar solos, debéis hacer un mínimo papel crítico; no respondáis la primera obviedad del estilo "Voy a trabajar porque necesito el dinero", sino que intentad dar una respuesta más completa, que descarte otras alternativas; por ejemplo: "Voy a trabajar porque necesito el dinero y nunca sería capaz de atracar un banco o cometer cualquier otra acción ilegal, y además no me veo capaz de aprender a apostar en los casinos". Algo así: una respuesta que descarte las demás, comprendeís?.

Por supuesto -parece un poco innecesario decirlo, pero nunca está de más, siempre hay algún tramposillo....- para que el juego tenga alguna gracia debéis intentar ser sinceros.

3 - Finalmente, todo lo que hay que hacer es continuar preguntando "¿Por qué?" a la última respuesta que hayáis dado. Siguiendo con el ejemplo del punto 2, deberíais responder por qué nunca atracaríais un banco, y por qué no intentáis aprender a apostar en un casino.

Y voilà, ese es el juego! Debéis continuar preguntando "¿Por qué?" hasta que ya no podáis responder más. En principio parece un juego muy largo, pero no os preocupéis porque enseguida os daréis de bruces con el muro protector de vuestra propia ignorancia natural; en ese choque, es seguro que descubriréis algo sobre vosotros en lo que no habíais pensado antes.

Como veis, es un juego destinado a explorar la delgada corteza de conocimiento que tenemos sobre nosotros mismos y el mundo en el que vivimos; os enfrentaréis cara a cara con el duro espejo de la lógica, con la despiadada naturaleza del absurdo.
Os daréis cuenta de que estáis a muy poca distancia de reflexiones sorprendentes.

Si os atrevéis con ello, os pido que en los comentarios de este blog nos digáis vuestro record, a qué profundidad habéis llegado, cuantos "¿Por qué?" habéis podido responder antes de parar. Y si queréis, también podéis decirnos cuales han sido las respuestas por supuesto...



viernes, 9 de enero de 2009

Interiores

Creo que era Nietzsche quien razonaba "dicen que la corrupción acabó con ese partido; pero un partido que tiene esos niveles de corrupción, ¿no está ya acabado?".

Es una reflexión interesante sobre causa y efecto, y el embuclamiento en el que a menudo se enredan los dos conceptos. Hoy me he acordado, cuando alguien me ha dicho acerca de una amiga "desde que lo dejó con aquel chico está muy dolida... le hizo mucho daño".

Para poneros en contexto, "aquel chico" era un garrulo incurable con el que todos veíamos que acabaría mal. Pero a la chica en cuestión - y esta es mi teoría personal - le habían entrado las prisas porque acababa de cumplir los 29 años y todas sus amigas tenía pareja. Y esas prisas le llevaron a elegir al primero que pasó por delante.

Y aquí viene cuando me acordé de Nietzsche: fue aquella pareja quien le hizo daño, o precisamente se encontró en aquella relación porque algo dentro de ella, cierta actitud, cierta predisposición, era la que estaba equivocada y tarde o temprano le haría daño de una forma u otra?

También me acuerdo de una vez que me dijeron "este trabajo es una mierda, acabas dejando de tener vida social, se resiente tu relación de pareja, incluso tu salud...". Y ya entonces yo me preguntaba "dicen que este trabajo afecta la vida personal...¿pero qué clase de persona es la que deja que su trabajo llegue a esos extremos?". Como en el ejemplo de antes, parece que antes de la causa oficial del problema haya una predisposición de la víctima.

Hace poco un amigo me comentaba algo que había leído en uno de esos libros de "autoayuda/reflexión comprimida para ejecutivos" -que yo personalmente detesto-. En el libro decían "recuerda que vayas donde vayas, no te puedes librar de ti mismo. El cambio comienza dentro". La teoría del libro venía a decir que un quejica se quejará siempre de algo, sea rico o pobre. Quien sea tímido, nervioso, imprudente... lo será aquí y en la China, y siempre padecerá las consecuencias proyectadas en todo lo que haga. Según esta tesis, un cambio en tu vida empieza siempre por un cambio en ti mismo. La teoría tal como la planteaba este amigo era un poco radical, prácticamente desestimaba el papel de cualquier circunstancia externa, pero igualmente es un buen punto de reflexión.

Y aquí es donde yo enlazo con aquello tan típico de "conócete a ti mismo". Nuestros ojos enfocan hacia afuera, continuamente vemos la realidad como una película en la que nos zambullimos y es fácil olvidarse de quién es el espectador, y que -al contrario de las películas normales- juega el papel principal. Son tiempos rápidos estos que corren, y parece que consiguen que la interacción vaya ganando terreno a la introspección.