viernes, 19 de diciembre de 2008

La mujeres invisibles

Parece ser que cuando eres una mujer invisible, la moda cobra una relevancia titánica. Cuanto más invisible eres, más importancia. Porque claro, pensadlo un momento: una mujer invisible nunca se ha visto en un espejo, nunca ha podido tener una impresión de sí misma, es casi como si no supiera quien es en realidad, está a punto de no existir, sólo es una nubecilla, una débil voz interior. Puede llegar a dudar de si es real, de si esa voz de su pensamiento no será fruto de su imaginación. En estos casos, la ropa es todo lo que es visible que hay de ella.Todo lo que puede comunicar al mundo exterior, a la sociedad por decirlo así, lo comunica a través de como viste. Sus prendas son intermediarias entre ella y el mundo.

A la mujer invisible no le importa como son sus piernas, su tono de piel o su pelo. Le importa cómo hacen las medias ser a su piernas, el color de sus guantes y la frescura que pueda transmitir con su sombrero. Porque, insisto, ella de por sí apenas es nada, y siente que tiene que excusarse por ser tan poco. Siente que su ropa ha de justificarla por no hacer acto de presencia, es como su embajadora en un mundo de personas visibles.

Las mujeres invisibles salen cada día a la calle con aire -invisiblemente- marcial, decididas, con paso firme y sonoro y semblante secretamente concentrado, como si fuera un día de elecciones. Para ellas es de vital importancia el mensaje que lancen con su ropa cada día. Se trata de un código Morse con el que transmiten su afiliación a tendencias varias, expresan el panteón de memes que adorna su subconsciente, e incluso su humor o su coeficiente intelectual. Han de escoger con esmero un voto tan difícil; cada día se reinventan, se redefinen, cada día han de elegir al congreso de vestiduras representante de su cuerpo.

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Juguetes

Cuando yo era pequeño, muchos juguetes funcionaban a cuerda. Eso, los que se movían; luego había los más inertes, aquellos cuya cuerda era la imaginación del niño. Eran juguetes exigentes, de alguna forma. Te enseñaban a aportar para divertirte, a no ser un simple espectador, un mero admirador de paisajes. Tenías que ser el protagonista y subirte al escenario. No daban algo a cambio de nada.

Ahora muchos juguetes son más activos que el niño en sí. Hablan, caminan, lloran y disparan. El niño apenas tiene que poner de su parte; el juguete está manso, a su servicio. Cuando se le agotan las pilas, las tira y se le ponen otras. Son la generación de juguetes hedonistas; la implicación personal del jugador es prácticamente inexistente.

Y es curioso ver como el tiempo que nos toca vivir se manifiesta como un fenómeno colectivo: cada tiempo se refleja no sólo en sus grandes temas, en su economía, su moda, sus leyes o su política; no hay sólo una cuestión central que irradie a las demás, sino la época salpica un poco a cada cosa, y cada cosa, hasta la más insignificante, está en perfecta concordancia con el resto para acabar conformando la personalidad de su tiempo.

martes, 9 de diciembre de 2008

Patios y balcones

Desde luego esos patios interiores de la manzana han de pertenecer a gente que tiene mucho más dinero que yo, de eso no cabe duda. Son patios enormes, y cada propietario le ha dado la utilidad que más le ha apetecido. Hay patios que son verdaderos jardines, hay patios con glorietas para eventos sociales, patios para que jueguen los niños y patios que se utilizan fundamentalmente para que el perro corra y para secar la ropa.

Cada uno de los patios está encerrado en sí mismo; tiene su propio carácter y un muro lo separa el patio contiguo. Los niños de un patio ignoran los jardines que tienen al lado y la piscina de dos patios más allá. Tienen un gran espacio, pero están limitados a ese espacio.

Desde los balcones, en cambio, vemos todos los patios, sabemos qué provoca cada ruido y qué costumbres tiene cada propietario de los patios. Nuestro patio son todos.

sábado, 29 de noviembre de 2008

O no...

El caso es que no era un mal filósofo, os lo digo en serio. Es decir, en la universidad fue un alumno destacadísimo, y por eso el catedrático de Estética lo había recomendado para una estancia en Viena. Introducido por su mentor en los círculos intelectuales de la época, conoció a la flor y nata del pensamiento de su tiempo.Y precisamente ahí comenzaron sus problemas, cuando tuvo que "salir al escenario".

Cuando todos se reunían, por ejemplo, para conversar durante una visita de Albert Camus, éste decía "el único problema filosófico importante que existe es ¿se ha de suicidar uno?". Y entonces se oía la vocecita de nuestro protagonista, de fondo, que decía "o no...". Todos se giraban hacia él, esperando una confrontación dialéctica. Camus le miraba interrogante. Pero él, entre el poco francés que sabía y que realmente creía ante una sentencia aleatoria así era suficiente un "puede que sí pero quizás no!", no decía nada más en toda la reunión. Además, en lugar de escuchar que si Sísifo que si el absurdo que si esto y lo otro, él sólo miraba a Camus y pensaba "qué mal lo tuvo que pasar este hombre en la guerra para acabar diciendo cosas así... si se fuera de vacaciones al Caribe o llorase dos semanas seguidas, o encontrase una buena mujer, seguro que se quitaría esa espina y cambiaría su forma de ver la vida..."

¿Que venía Sartre a dar una conferencia? Cuando se reunían en el backstage, Jean-Paul les decía "la existencia precede a la esencia". Y lo mismo. Se oía su voz que decía "bueno, o no...". De nuevo todos le miraban, y él, que ya sabía algo más de francés y se empezaba a hartar de que le mirasen con un bicho raro, añadía "quiero decir, ¿tú eso como lo sabes?. Podría bien ser lo que tú dices, pero también podría ser lo contrario, o cualquier otra cosa!". Ante un discurso tan revolucionario lanzado a la cara de una eminencia de la filosofía, todos le daban la espalda. Era todo un esquirol, alguien que parecía dispuesto a destartalar todo el esquema que tenían montado, alguien dispuesto a decirle al emperador que va desnudo.

Y así siempre. Hablando con Heidegger, éste le decía "el hombre es el ente abierto al ser, pues sólo a él «le va» su propio ser, es decir, mantiene una explícita relación de co-pertenencia con él". Y él le entendía -o sea que ya tenía más mérito que la mayoría de la audiencia-. Pero igualmente le decía "bueno Martin, quizás no...". Heidegger, ya mayor para esos sustos y encima con tuteo, comenzaba a remontar sus razonamientos, le explicaba desde qué supuestos partía, pero a todos sus axiomas, nuestro filósofo le respondía "tienes que admitir que eso no se puede demostrar y no tiene porqué ser así...".

Cuando, sitiado por la incomprensión de su entorno, se reunía consigo mismo y se decía "pero a ver, ¿qué coño estás haciendo?", tenía la sensación de haber nacido en la época equivocada. Sentía que sabía demasiado, comprendía demasiado bien las ideas y también las ideas contrarias, y comprendía que se imponían unas u otras sólo dependiendo de las necesidades de una época, no atendiendo a una Gran Verdad. Para él, la filosofía había nacido y muerto el día que Sócrates dijo "sólo sé que no se nada". Él creía que la filosofía estaba siempre orientada a las preguntas, y pocas veces podía llegar a las respuestas. Era una disciplina más cercana al arte o a los espectáculos de magia que a la ciencia o a la política. Era plantear conceptos que se quedaban dando vueltas en la cabeza de la gente, de forma etérea, y les ayudaba a vivir mejor, le allanaba el camino hacia la comprensión de otras cosas. Les servía para tomarse menos en serio todo, para tomar perspectiva del cuadro de sus vidas, para aligerar sus existencias. Pensaba "La filosofía en el mundo es más como gasolina que como neumáticos. Es algo más invisible, más sutil, que genera fuerza desde el interior. Luego son otros los que ejecutan los movimientos." Veía como progresivamente la historia de la filosofía tendía a la nada, a dar vueltas entorno a nada, a ir en contra la nada o a favor de la nada, y era lógico, porque no hay nada a lo que dar vueltas. Pero todos querían que esa nada llevase su nombre, y que se llegase a esa nada por su camino. Todos querían ser los gorilas dominantes del grupo y, curioso tratándose de filósofos, no querían oír ni un "O no...".

Total: tras diez años de infructuosa dedicación filosófica, volvió a España a ocuparse de las tierras de sus padres. En el pueblo fue muy bien acogido, todos le querían por su buen humor y sentido común.

sábado, 22 de noviembre de 2008

Escribe!

Escribe tus cuadernos hombre! Si tienes una hoja en blanco, escribe algo en ella. No importa en absoluto si es bueno o malo, siempre habrá tiempo de tirarla hecha una bola después. Las papeleras son de lo poco en esta vida que permanece fiel.

Si tienes un cuaderno, un folio, escríbelo, llénalo de ti, deja tu huella. Marca una herencia, graffitea la vida! No dejes páginas en blanco reservándolas para una gran historia. La gran historia, cuando llegue, encontrará siempre una gran cantidad de folios esperándola, como huevos deseosos de eclosionar.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Aleph

Así fue como la divinidad me concedió el don, y pude ver todas las cosas como son realmente.

Como el lento despegue de los efectos de una droga, comencé poco a poco a darme cuenta de que la mesa en la que apoyaba también podría ser una silla -podría usarse como tal-; también podría ser un taburete, o un tablero de juego. Mirándola con más atención me dí cuenta de que también era música, y un ser vivo. Y un lujoso abrigo y un manjar exquisito.

Primero veía todo esto secuencialmente, una visión detrás de otra, pero el ritmo de las visiones se aceleraba, cada vez veía más cosas que la mesa era, y más cosas que eran las paredes, y los muebles, y las cortinas, y todo ello se amalgamaba como una tempestad de pájaros graznando horriblemente, emitiendo todos lo sonidos posibles a todos los volúmenes; oía susurros y también, al mismo tiempo, gritos de pánico.

Finalmente toda la masa de existencia pura se hizo una sola gran nube gris, un huracán descomunal de palabras en el que yo flotaba. Yo en aquel momento sólo sentía que era eso lo que quería, que había estado buscando esas palabras, todas ellas, que por eso le había pedido a la divinidad ver detrás del telón de la realidad aparente, el experimentar con mis propios sentidos como se puede hacer que todo sea lo que uno quiera. Ver qué cemento mantiene a todas las palabras unidas en nuestro interior.

Dirigí mi nueva mirada hacia mí mismo, y vi que yo era todos los hombres. Fue algo que no entendí al principio, pero realmente me veía como todos y cada uno de los hombres que han existido. Entonces mi nuevo yo colectivo, disgregado como un hormiguero en un incendio, cayó en la cuenta de que era al mismo tiempo el más sabio de los seres humanos, y el mayor estúpido.

Tras un fogonazo blanco, totalmente cegador, también las palabras que hacen que el tiempo sea tiempo, esas que tenemos tatuadas en las vísceras desde que nacemos, se desvanecieron. En ese punto, lo que anteriormente había sido yo era una especie de bola en una ruleta de casino, que transitaba velozmente entre todas las realidades posibles. Hubiera podido ser un puñado de arena, o un libro, o un ratón de peluche... pero cuando la ruleta se detuvo del todo, caí en la realidad en la que pasaría confinado el resto de la eternidad: me transformé en post de un blog.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Ernest Hemingway

Cuando era profe aplicaba una táctica para ahorrarme clases: poner trabajos a los alumnos y que ellos dieran la clase exponiéndolos. Inspirado por aquellas artimañas comienzo una serie de posts que no tendré que escribir yo (demasiado), sino que ya han sido escritos por los grandes: intentaré recopilar los grandes momentos literarios que he tenido la suerte de leer. Puede que me canse después del segundo post o puede que continúe; en el mundo de los blogs la continuidad siempre está en el aire...

Comienzo con el fragmento literario #1 en mi vida, extraído de "París era una fiesta" de Hemingway. Unas palabras que considero genuinamente inspiradas. Tengo la sensación de que algo que entra tan directamente, como una estocada limpísima, no puede haber sido premeditado, pensado. Es más bien como el movimiento natural y automático de una pierna al caminar o de una mano al coger el vaso. Es la transmisión pura de realidad. No creo que Hemingway pudiera escribir esto de otra forma que no fuera viéndolo, sintiéndolo realmente en sus carnes. Para mí, es la anti-ficción; no hay artificios (o parece no haberlos), es sólo un hombre que observa y siente, recuerda el pasado doloroso y lo proyecta sobre cualquier trozo de presente. Transmite de corazón a corazón sin apenas pasar por el cerebro. Dicho de otra forma, es poesía.

Con tanto árbol en la ciudad , uno veía acercarse la primavera de un día a otro, hasta que después de una noche de viento cálido venía una mañana en que ya la teníamos allí. A veces, las espesas lluvias frías la echaban otra vez y parecía que nunca iba a a volver, y que uno perdía una estación de la vida. Eran los únicos períodos de verdadera tristeza en París, porque eran contra naturaleza. Ya se sabía que el otoño tenía que ser triste. Cada año se le iba a uno parte de sí mismo con las hojas que caían de los árboles, a medida que las ramas quedaban desnudas frente al viento y a la luz fría del invierno. Pero siempre pensaba uno que la primavera volvería, igual que sabía uno que fluiría otra vez el río aunque se helara. En cambio, cuando la lluvias frías persistían y mataban la primavera, era como si una persona joven muriera sin razón.



martes, 21 de octubre de 2008

Deseos

Cada vez que alguien me dice "Cómo deseo ser rico!", yo le respondo "No es verdad, no deseas dinero. Quien desea dinero, tiene dinero. Es de los objetivos más asequibles en la vida. Tú no deseas dinero: tú deseas dinero, pero sin tener que trabajar o estudiar demasiado, sin pasar noches en vela, sin dejar de ver a los tuyos, sin tener que dejar de disfrutar de la vida, sin hacer nada malo a los demás, sin renunciar a tu intimidad, a tu salud..." Y así una larga lista de "quiero dinero pero sin".

Además: si efectivamente te concediesen tu deseo, si tuvieras una fortuna, al poco comenzarías a desear cambiarla por otras cosas: "daría la mitad de esta fortuna por conocer el amor verdadero"; "daría una décima parte de mi fortuna por cambiar mi aspecto físico"; "daría una quinta parte de mi fortuna por alargar unos años mi vida"... Con lo cual volveríamos al ciclo de los deseos, estaríamos como al principio, cuando aún no había aparecido el genio!

Qué llenos de matices, qué complejos son los deseos; el que sean tan difícilmente expresables en una frase finita, el que estén tan llenos de condicionantes y sean tan mutables, me hace pensar a veces que quizá toda nuestra realidad, todo lo que somos, no sea más que un único deseo muy complejo y cambiante, que sólo tiene como objetivo intentar expresarse a si mismo con todas las palabras de que permite una vida, las verbales y las otras. Pero parece que nunca llega a encontrar todas esas palabras.

domingo, 19 de octubre de 2008

Intentarlo

Nunca había comprendido el significado real de loser. Es decir, me parecía cruel y prepotente que en USA fuera un insulto llamar "perdedor" a alguien. Hace poco, en la película Pequeña Miss Sunshine aprendí un matiz importante del término loser: no debería ser considerado loser quien pierde, sino quien no lo intenta. Quien se queda en el sofá pensando en cómo podrían ser las cosas. Y la verdad es que desde entonces utilizo "loser" con bastante frecuencia; en España hay un buen puñado de ejemplos.

Yo hoy me siento un poco menos loser, porque he intentado hacer algo por cambiar las cosas. Considero que hoy es el día en el que he pasado de ser un quejica a ser todo un inconformista hecho y derecho. Google ha organizado un concurso, Project 10 to the 100th. Se trata de un concurso de ideas para hacer cambiar el mundo. Yo tenía una, y la he enviado. Y no se trata de que piense que voy a ganar; sólo que he creído que para ser honesto conmigo mismo, no puedo pasarme toda la vida criticando aquello que está mal y no aprovechar una oportunidad tan clara de intentar que las cosas cambien. Sólo con participar en algo así, tienes la sensación de haber ganado ya un poco el concurso.

viernes, 17 de octubre de 2008

Progreso

Está bien, vamos a decirlo sin rodeos: el progreso, sencillamente no existe. Es algo así como uno de los dioses pequeñitos que se crearon cuando desmenuzaron al dios clásico: el puesto que ocupaba la deidad fue ocupado por un panteón de mitos.

Progreso: ¿cómo explica el progreso que la generación de nuestros padres tuviera a nuestra edad muchas más necesidades existenciales cubiertas que nosotros? Vivienda, trabajo, pareja...los grandes temas! Nuestros padres, en promedio, los tenían todos resueltos con pasmosa naturalidad. Hoy cada uno de esos elementos es un bosque de complicaciones.

¿Cómo explica el progreso que la historia sea en esencia cíclica y que ahora con el nubarrón de la crisis haya voces que hablen de una vuelta al comunismo? ¿Cómo explica que la próxima generación sea la primera en tener una esperanza de vida inferior a la de sus padres? ¿Cómo explica el deterioro ambiental, y cómo explica el avance del mal gusto?

Pues la respuesta es muy fácil: el progreso no explica nada de todo eso, porque el progreso no existe. No hay un rumbo, sino corrientes económicas que nos llevan a la deriva. La humanidad no va hacia ninguna parte, no hay un timón. Simplemente cada uno hace lo que mejor le parece en cada momento. Concentrándonos
tanto en el beneficio individual, es completamente normal que seamos ciegos al impacto colectivo de nuestras acciones.

Es cierto que se da la condición mercantilista de que para beneficiarse uno usualmente ha de beneficiar a otros (para forrarme yo tengo que vender productos atractivos a otros...) y eso crea la ilusión de que "avanzamos", de que "estamos prosperando". En realidad somos como bancos de peces: cada individuo busca su posición, reacciona por sí mismo, y el conjunto aparenta un movimiento coordinado.


Si es que ya deberíamos ser mayorcitos para tomar consciencia de lo que somos: la historia no viene marcada por los nobles ideales; la historia la escriben los estómagos y los penes. Si a los estómagos y a los penes les resultara más satisfactorio vivir en cavernas, todos volveríamos a las cuevas, y le daríamos una patada al MacBook Pro.

sábado, 11 de octubre de 2008

Miradas

Más, mucho más que en la inteligencia, creo en el baremo de las miradas. Hay personas que miran de forma desorganizada, o autoritaria, o incompasiva. Digan lo que digan los test, de estas personas no se puede esperar un gesto inteligente. Hay personas que miran con ojos temerosos, erráticos, como periscopios espías a los que el resto de los órganos les han dicho "id a ver que hay ahí fuera" y ellos han ido a regañadientes, no sin haber protestado "y por qué tenemos que ir nosotros... que vaya el hígado"... y efectivamente estas personas ven tanto con sus ojos como podrían haber visto con el hígado. Porque temen lo que puedan ver.

Hay miradas, en cambio, que acarician lo que ven. El mundo pasa a través de sus retinas sin hacer ruido, cautelosas se depositan las imágenes sobre sus neuronas como suave polvo. A sus ojos, nada es pequeño o grande, sólo necesario. Nunca son sus globos oculares extrañas glándulas segregadas y colgantes del resto del cuerpo, elementos blandos, extraíbles y vulnerables, sino que sus ojos son su propia persona.

Así, mucho pienso sobre si la inteligencia no es nada más trascendente que simplemente saber ver cada cosa con los ojos que le corresponden.

viernes, 10 de octubre de 2008

Adaptación

Parece que siempre hay que elegir: identidad o adaptación. Ser fiel a una serie de principios que, espontáneamente, surgen directamente de cómo eres, o adaptarte a las circunstancias para sacar el mejor partido posible. Reírle las gracias al imbécil de turno que a la larga te puede ser útil o decirle a la cara lo gilipollas que es. Una difícil decisión. Viene a ser como decidir entre ser fiel a ti mismo, pero tener poco que hacer, o ser fiel a la corriente de turno y ver aumentadas tus expectativas.

Casi siempre se cumple el principio general de que la opción más difícil es la más recomendable: sin llegar a extremos, es más recomendable adaptarse, y creo que a lo largo de los años he aprendido a callarme las verdades para mi propio provecho. No se trata de ser un vendido, es sólo que hay poca gente que esté en posición de decir las cosas tal como le brotan: sólo aquellos que no tienen nada que perder o aquellos que no tienen nada más que ganar. Se trata, simplemente, de que el orgullo, la identidad, proporcionan sólo un bienestar momentáneo, son un pastel tentador pero es mejor mantener la dieta, y dosificar los excesos. Es decir, mantener un equilibrio.

Y es sólo últimamente que me pregunto si esta recomendación general no tendrá alguna fecha de caducidad. Quizás el intentar adaptarse a demasiadas cosas que se van encontrando a lo largo de la vida finalmente no sea más que un lastre cuando por fin estás seguro de quien eres y de la historia que quieres montar. Puede ser que en algún momento sientas "la llamada de la naturaleza" para abandonar una manada que hasta el momento te protegía pero ahora que eres adulto inhibe tus posibilidades de organizar tu propia manada.




jueves, 25 de septiembre de 2008

Colisiones

Profundo olor de reforma, de ebanistería, instalación de parqué.

Un
microuniverso de espacio, arquitectura de pasos resonantes, teatro sin público y lleno de actores.

Aquí estamos todos, en la exposición. Confrontaremos nuestras experiencias con los átomos de experiencia que alguien ha confinado en lienzos. Las haremos chocar con fuerza, y analizaremos los rescoldos resultantes de nuestras impresiones, descompondremos todo lo establecido en busca de la última realidad, de los ladrillos primigenios. Como en el
LHC.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Crisis!

Los estafadores hicieron como que le ayudaban a ponerse la inexistente prenda y el emperador salió con ella en un desfile sin admitir que era demasiado inepto o estúpido como para poder verla.

Toda la gente del pueblo alabó enfáticamente el traje temerosos de que sus vecinos se dieran cuenta de que no podían verlo, hasta que un niño dijo:

“Pero si va desnudo”

Es un cuento viejo (1837!) pero algunos parece o que no lo han escuchado en su vida, o que llevan la corbata demasiado apretada como para recordarlo con precisión.

En fin, al menos esta situación que nos toca vivir nos sirve para sacar una conclusión, y es una conclusión digna de tragedia operística: no importa cuantos MBA hagas ni cuanto te hayan costado, no importa cuantos parientes tuyos hayan sido banqueros antes que tú, no importa cuantos idiomas hables, no importa cuantas influencias tengas ni cuantas carreras te hayas sacado en otras tantas universidades extranjerías: la economía mundial sólo se mueve entre los polos de la cobardía y la ambición, por el puro miedo y por el hacer lo mismo que hace el de al lado para no ser menos.

Demasiada ambición como para seguir las reglas que dicta el sentido común, esas reglas que comprende incluso el niño del cuento, y demasiada cobardía para rectificar cuando se falla. La economía va a la deriva en un mar de instintos, de
sobreconfianzas y miedos irracionales, y no hay reglas fijas que le sirvan de boya.

domingo, 14 de septiembre de 2008

La casa

Cuando las virutas de nubes pasando hacían guiñar el sol, diferencias de luz, teatros de sombras, se iban dibujando en las cortinas. El silencio de la tarde era corpóreo, y sólo lo manchaban pequeños crujidos de muebles. Toda la casa daba la sensación de viajar, de ser un barco que atravesaba el tiempo.

Cuando había luna llena, las cortinas eran levemente fosforescentes, fantasmales, y toda el balcón parecía apuntar a la luna como una proa al puerto.

Una vida oculta, minúscula, una segunda vida, transcurría durante la noche. Movimientos, roces, momentos de vigilia, caricias, demasiado calor o demasiado frío. Esta vida, íntima y subterránea, cobraba más sentido por comparación, a medida que la vida diurna se volvía más árida.

jueves, 11 de septiembre de 2008

Cumpleaños

Era la mañana siguiente a su cumpleaños; ya iban 45. Se sentó en la mesa del comedor, brillaba discretamente el sol, con esa luz clara y fluvial que sume a uno en un estado filosófico natural, y comenzó a escribir:

"Bueno, pues aquí estamos, 45 años. Ahora sé que ya he gastado, muy por lo menos, la mitad de mi vida, y la verdad es que ha sido un soplido. Los días eternos de la infancia, los oceánicos meses, los infinitos años, se fueron acortando hasta quedar caricaturizados en jornadas laborales y años fiscales.

Siendo sinceros, la vida hasta ahora me está pareciendo, en conjunto, vaga, insustancial, vacía. Debo reconocer chispazos de emoción, incluso de genialidad, pero no he hecho nada que merezca la pena ser recordado, ni puedo dar lecciones de nada a nadie. Como la gran mayoría de los que me rodean, he seguido los caminos ya trillados. He seguido, con diferencias meramente superficiales, el mismo patrón que había seguido mi padre, y su padre antes que él. Me han preocupado las mismas cotidianidades, de mis labios han salido las mismas intrascendencias, y me he aburrido como todos.

¿Por qué me he limitado a conseguir unas mediocres condiciones materiales, por qué no he arriesgado en la vida para intentar acceder a algo mejor? A algo más elevado, algo que realmente me hubiera hecho la persona que realmente quería ser. La respuesta sería cómica si no fuera trágica: por simple miedo. En ausencia de una fe a seguir, el miedo ha gobernado ampliamente mi vida. Por supuesto no me refiero a una fe religiosa, sino a creer firmemente en algo.

Por miedo al qué dirán no he desarrollado todo lo que soy; por miedo a fracasar, a descubrir que soy humano, no lo he intentado; por miedo a ser excluido he callado; por falta de fe en mi profesión no he disfrutado de mi trabajo, y por la falta de fe en el amor no creo haber tenido nunca un amor verdadero. Incluso me he burlado de quienes perseguían su propio destino en alguno de esos aspectos. Para mí todo eran modas y vanidades. Puede decirse que hasta hace muy poco tiempo mi vida ha sido estrictamente adolescente, y quizás yo no he sido más que una víctima de mi tiempo. Me entristece pensar que esas han sido las pautas que han guiado algo tan valioso como la propia vida.

Lamento profundamente no haber intentado sacar lo mejor de mí, tanto para mi propio beneficio como para las personas de mi alrededor; ahora daría todo por poder volver atrás y preguntarle a muchas de las personas que estaban a mi lado qué les rondaba por la cabeza, qué pensamientos desmenuzaban antes de dormir, qué esperaban de mí. Me hubiese gustado entregarme mucho más a ellas, bucear en todas esas personas excepcionales que me acompañaron a lo largo de los años. Pero el caso es que no lo hice, a pesar de que siempre pude elegir hacerlo. Pasé de puntillas por sus vidas de la misma forma que estoy pasando por la mía.

Pero aunque sea tarde, he aprendido por fin a conocerme a mí mismo, a ser sincero con lo que deseo; he aprendido a perder la educación, a perder las formas. Creo que soy afortunado por haberme dado cuenta de todo esto; me parece que lo más frecuente es que la gente nazca y muera y se pierda lo del medio."

domingo, 7 de septiembre de 2008

Procesos

Cuando pulsamos la combinación de teclas CTRL+ALT+SUPR en un Windows podemos acceder al administrador de tareas, una especie de monitor de qué es lo que está haciendo nuestro PC. Es especialmente útil cuando el ordenador se queda encasquillado, atontado sin motivo aparente; entonces un CTR+ALT+SUPR nos muestra que ese programa de aspecto inocente se está comiendo toda la capacidad o la memoria del PC. Entonces podemos hacer el "Finalizar tarea".

Todo esto viene a cuento porque en algún momento se me ocurrió que quizás le pase lo mismo a las personas. Analizando la gente que conozco y que creo que objetivamente podría considerarse de entendimiento limitado, me pregunto si es una cuestión de hardware (de que realmente no dan más de sí), o si realmente lo que les pasa es que tienen muchos procesos corriendo en su cabeza que les impide atender a lo que realmente importa. Prejuicios, creencias, supersticiones, falta de confianza, timidez, vergüenza, educación borrosa, recuerdos, frustraciones, manías... ese tipo de cosas inútiles que simplemente son un lastre para la capacidad de alguien. Incluso en los casos en los que la persona tenga ciertas carencias naturales, me da la sensación de que pueden verse muy disimuladas si no se carga con pensamientos inútiles. Y también pienso si no será posible que las personas inteligentes puedan cometer errores torpes precisamente porque se traban por ese tipo de impurezas y no tienen la cabeza alineada con el problema.

En cualquier caso para mí es importante dedicar algún minuto en la vida a la reflexión; a alejarte del cuadro y ver cómo va quedando. Ver por qué haces lo que haces y por qué eres lo que eres, hacer CRTL+ALT+SUPR e intentar finalizar tareas que no producen nada útil. Quizás no digo nada nuevo, ya decían hace mucho aquello de "conócete a ti mismo".

sábado, 6 de septiembre de 2008

Imposibilidad

Quizá sea obvio que toda miseria, toda pena, está relacionada con una imposibilidad. Están las imposibilidades "físicas", las relacionadas con procesos irreversibles: no es posible volver al pasado, ni olvidar, ni resucitar ni hacer que el tiempo transcurra más rápido o más lento.

A veces me ha dado la sensación de que todas las imposibilidades de la vida se reducen a este tipo, a imposibilidades físicas. Pero últimamente he venido pensando que la imposibilidad que desde siempre me ha causado más dolor no se ajusta a la categoría física: se trata de la imposibilidad de que alguien cambie.

Millones de referencias cruzan la vida de una persona, miles de millones de experiencias, influencias culturales o de conocidos, y además está la base biológica del comportamiento. Si unimos esa maraña al hecho de que en realidad me resultaría casi imposible decir con certeza en qué sentido me gustaría que alguien cambiase -quizá en realidad no me gustaría-, el resultado es que la comunicación, la expresión de deseos y sentimientos, me parece prácticamente un milagro. En serio, me parece asombroso que dos entidades tan complejas puedan llegar a transmitirse información y ser tenuemente comprendida entre ellos, o incluso que pueda llegar a ser comprendido por uno mismo lo que está diciendo.

Es algo así como lo dijo alguien, cada uno sale cada día a la calle con un guión aprendido, el problema es que no es el mismo que el de los demás.

lunes, 1 de septiembre de 2008

El último escalón

Tengo en mi terraza dos alcayatas de las que puedo colgar la jaula de mi canario. Dependiendo de cómo caiga la luz a una hora concreta, lo cuelgo de una o de otra, para que no le de el sol de forma demasiado directa.

Hoy me ha dado por preguntarme si el canario es capaz de entender remotamente algo de lo que le pasa. Tanto lo que le pasa a él individualmente como el porqué un humano le alimenta, le tiene dentro de una jaula y le sitúa en una alcayata o en otra. Me pregunto si, esforzándose, por decirlo así, sería capaz de decir "claro, en estas posiciones nunca me da el sol directamente". Lo dudo mucho. Mirando sus ojillos negros, vivos pero extrañamente mecánicos, inertes, faltos de expresión, me doy cuenta de que nunca llegará ni tan solo a tener la inquietud de hacerse la pregunta. Y por supuesto, nunca llegará a comprender el tema de las alcayatas; para empezar nunca llegará a comprender el concepto de decisión, aunque lo ponga en práctica! Ni tan siguiera puede llegar ni a comprender cosas como la causalidad o el concepto de motivo: la configuración de su pequeño cerebro, pensado para volar y comer, no le permite más, le impone un techo. No le culpo: cada cosa es para lo que es, y la naturaleza es sabia dotando a los pájaros de cerebros de pájaro preparados para comportarse como tales. Lo extraño sería suponer que la evolución genera órganos todo-uso (o no?)...

Mi canario tiene un sistema, una visión filosófica del mundo, que le funciona a él en tanto que canario. Es una ontología basada en la lechuga y el pienso. Y le va de coña. Si intentara hacer algo impropio de un canario, algo como preguntarse cual es el origen del universo o cosas así, imaginaos cuántos escalones intelectuales tendría aún que escalar hasta llegar al último, al mío, al de los seres humanos, y poder sólo comenzar a plantearse algo!! Estaría entonces en un escalón que, al fin y al cabo, quizás no esté más cerca de resolver las cosas fundamentales que el de mi canario. Eso es lo que me asusta mirando sus ojos negros, vivos pero inertes, como los de la propia naturaleza: ¿somos realmente el último escalón? ¿o estamos tan sólo asomándonos a los conceptos más básicos de un escalón superior? ¿alguien nos podría mirar desde tan arriba como miro yo a mi canario? ¿cuántos escalones hay realmente? Cada vez estoy más convencido de que el conocimiento es sólo camino, y nunca meta.


jueves, 28 de agosto de 2008

Viajar

Viajar, cambiar los escenarios y los personajes, comprobar la elasticidad de las costumbres, estirar los músculos ocultos de aquello que se da por sentado, de lo cotidiano. Airear las bases subterráneas, las catacumbas que damos por hechas y nunca abrimos. Descorchar el alma como una botella que estaba esperando una gran ocasión.

Buscar la novedad que estimule nuestras vidas como cuando se descubría el mundo durante la infancia. Nuevos colores, palabras, gentes y formas. Como si se naciera hoy.

Perseguir la belleza, cazar
la presa estética con las garras de la mirada. Perseguir los fragmentos de las historias que atraviesan espacio y tiempo y nos constituyen a todos un poco.

Y asegurarnos de que hay una vía de escape. Ir, verla, y volver, con la tranquilidad de que está ahí.

viernes, 22 de agosto de 2008

Metáfora

Buscando la esperanza, una madre encierra en su puño la medalla de la Virgen que cuelga de su cuello, y la aprieta fuertemente contra el pecho.

En la puesta de sol de Oia, notas como todo tu cuerpo fuera esa mano; encierras en el puño el disco solar y lo aprietas fuertemente contra tí.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Navegar

El horizonte plano marino, mínima expresión; la facilidad con la que una simple línea azul engaña a la mente, y a lo largo de días remueve el subconsciente haciendo aparecer islas y monstruos que sólo están dentro del observador.

martes, 19 de agosto de 2008

Cómo es

Cómo es!... Igual que en un experimento psicológico con animales, repetimos obsesivamente los tics que nos acercan a las fuentes que nos permitan ser aquello que queremos ser. Repetidamente, nos acercamos a las personas ante las que podemos ser aquello que nos gusta ser. Y no somos más que ese conjunto de repeticiones. Trabajar para ser trabajadores y amar para ser amantes.

Nos vemos en los ojos de los demás; quizás en los ojos de muchos o quizás en los de pocos. Necesitamos que sus pupilas nos reflejen, nos digan qué somos. Repetimos los gestos que una y otra vez iluminan la mirada del prójimo con admiración. O terror.

Vamos a la caza de una historia. No somos nada más que nuestra propia sed insaciable por tomar nuestra historia. Y nos aferramos a esa historia que queremos hacer nuestra como lapas, montamos esa imagen que queremos que sea nosotros, ese ideal, y aguantamos en su lomo las sacudidas, hasta domesticarla o hasta que, salvaje, nos haga caer al suelo.

miércoles, 13 de agosto de 2008

Tauromaquia

En la palabra escrita -de hecho, en cualquier forma de expresión estática- dejamos constancia de nuestra lucha por asir la realidad, nuestra realidad. Cada novela y cada poema es como una corrida de toros: el hombre contra la noble pero oscura bestia del sinsentido, del vacío, intentando reducirlo y construir un espacio libre de las fuerzas de la naturaleza, un círculo en el que la gloria permanezca estática, sin ser borrada por el tiempo.

martes, 12 de agosto de 2008

El karma

- Me parece muy facilón que alguna gente pobre simplemente ponga la mano y pida dinero; son más dignos los que al menos intentan hacer algo para merecerlo, ya sea cantar -por mal que lo hagan- o vender kleenex.
- No creas; cuando das limosna porque sí, el acto tiene una pureza especial. Pagas por sentirte bien, por sentir que has influido positivamente en una vida desgraciada; ese es el producto con el que comercian. Y no es poco: el mercado del buen karma, del sentirse bien con uno mismo sea mediante limosnas, propinas, donaciones y compra de productos solidarios es un mercado soterrado como el del sexo o las drogas, pero estoy seguro de que mueve mucha pasta. Al fin y al cabo, también trafica con necesidades humanas ocultas...

domingo, 10 de agosto de 2008

Productos

El placer de encontrar el producto que encaja exactamente con lo que necesitas, ni más ni menos. Ese producto en el que la relación calidad-precio es exactamente 1, por el que sólo pagas lo que vale y no te cuesta pagarlo. Esas cosas que encuentras que se adaptan perfectamente a lo que buscas, que encajan contigo, con tu perfil, y tienes la sensación de que te durarán muchísimo tiempo, de que son intemporales y no pasarán de moda. Que te estaban esperando específicamente a ti para formar parte de tu vida. Puede ser un reloj que marcará tus horas durante años, una maleta con la que harás grandes viajes, una camiseta que te acompañará en tus mejores noches, unas bambas con las que recorrerás largos caminos o entradas para festivales que siempre recordarás. Cuando los encuentras, encuentras un poco trocitos de ti mismo que estaban desperdigados por el mercado y necesitabas para completarte.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Luces de colores

Las luces de colores, o más exactamente el concepto que representan -la llamada de atención, la provocación consumista, el guiño de ojo más básico del marketing- está universalmente presente. De niños, tenemos los sonajeros y juguetes con músicas y luces. Ahí empieza la cosa. Nuestra curiosidad primate se ve atraída por esas irregularidades de la realidad, y disfruta examinándolas.

Después podríamos ya situar las luces de las máquinas tragaperras y los neones de los casinos; sería el ejemplo más clásico de las luces de colores como herramienta para atraer a un público. Pero si nos fijamos hay luces de colores super refinadas, y en todas las formas de expresión artística: recientemente me he dado cuenta de que en muchas películas el autor para darle una capa de brillo a su película copia aquello que en su momento fue original y llamó la atención en alguna peli de culto -pero claro, copiar aquello que es original, por definición, NO es original-. Desde Pulp Fiction y Memento todo director que quiere ir de cultureta incorpora saltos narrativos -empezar por el final, alterar el curso narrativo...-. Esas son sus lucecitas de colores. Si una peli tiene saltos narrativos y flashbacks, independientemente de cualquier otro factor, ya es un auténtico sonajero para pseudo-intelectuales: la alabarán y defenderán a capa y espada por tonta que sea. Señores, que eso lo hacía Tarantino en 1994!! Que han pasado 14 añazos!! Que ya no es novedad hombre, hemos de estrujarnos un poco el limón y sacar alguna cosita nueva...Por cierto, abro un paréntesis para hacer notar que se distingue fácilmente a un pseudo-intelectual porque no duda ni debate las cosas: lo que le gusta es bueno porque tiene buen gusto y es muy listo y punto; nunca entrará a explicar el por qué o el por qué no; los que no piensen así son tontos y ya está.

Pero los saltos temporales no son las únicas luces de colores que emplean en el cine: muchos directores también se las dan de listos por usar simbolismos ("el rojo el la película simboliza la crueldad del bla bla bla.." "el niño que lee el futuro en la caja de cereales quiere decir que bla bla bla...") cuando es algo que se usa en arte desde hace siglos. Y también están las historias narradas desde los diferentes puntos de vista de los diferentes personajes, escenas en blanco y negro o a cámara lenta, introducir en los diálogos alguna referencia a películas clásicas ("¿te apetece quedar para ver Casablanca?"). O introducir en el argumento tensiones familiares -si hay tensión familiar, película de culto al canto, ya ningún crítico le podrá decir nada o parecerá que no tiene corazón...- y una larguísimo etcétera de "efectos narrativos para ser chachi".

Sin embargo, la técnica estrella para hacer una peli de culto chachi piruli de verdad es el homenaje. Fantástico: te puedes copiar, es decir, puedes plagiar otra película y antes de que te digan que se te han acabado las ideas tú sales y dices "esta película es un homenaje a las pelis que yo veía de joven bla bla bla..."). Y uno se queda pensando... o sea que se podía copiar... anda, si lo llego a saber antes me meto director de culto, hago copypastes y a ganar un dineral!! Yo es que pensaba que esto era como en la uni, que no podías copiar del examen de otro -aunque confieso que yo también hice en su día algún "homenaje" al examen de al lado...-

Y podría continuar con la lista de luces de colores culturetas que se utilizan en las películas de hoy en día. Parece que se ha olvidado que lo que hace que una película se convierta en un auténtico clásico es el contenido, no la forma, o en todo caso la combinación acertada de los dos factores; con copiar la superficie de clásicos no basta. Si Ingmar Bergman levantara la cabeza...

miércoles, 30 de julio de 2008

Precio

Creo que hay muchas ocasiones en las que se estima mal el valor de algo, y es debido al precio. El valor es algo inherente al objeto que se valora: aquello que aporta el producto al consumidor. El precio, depende de unas circunstancias mercantiles concretas.

Lo he pensado mientras me planteaba el presupuesto para un viaje. En este caso, podemos plantearnos simplemente cuánto cuesta el viaje, cual es el importe; pero sería una estimación errónea de su valor. Debemos plantearnos no sólo cuanto cuesta el producto, sino también cuánto cuesta no tener el producto. En el caso del viaje: ¿cuánto cuesta el viaje? y ¿cuánto pagaríamos a los 80 años por poder volver atrás y haber podido hacer ese fantástico viaje a los 30? Sólo respondiendo las dos preguntas tendremos el valor real de ese producto, de ese viaje en mi caso. Aquello que realmente aporta a nuestras vidas.

martes, 15 de julio de 2008

Las últimas lluvias del verano

Las últimas lluvias del verano hicieron las veces de cortina que abre paso a una nueva estación de la vida. Yo andaba de puntillas, sigiloso, en una cuerda floja de cuya existencia dudaba. Pasaría el tiempo, las estaciones, los años veloces cambiarían los rostros, después los descarnarían y finalmente los harían olvidar. Se borrarían las ciudades y quedarían como chispazo en una larga historia vacía. Sería todo como pequeñas notas de una melodía apenas audible, pequeños sonidos que no tendrían ningún sentido individual, y que sólo se convertiría en música al quedar su conjunto en la memoria.

Contra este aislamiento entre dos océanos de vacío inconcebible, contra esta conciencia de la rareza y la casualidad de la vida, contra este universo entero disolviéndose en sí mismo, sólo nos quedaba creer en nosotros. Creer grandes nuestras nimiedades para no caer aterrorizados frente a lo realmente grande. Crecernos. Amar, comprometernos, como quien clava piquetas de una tienda en medio de una tormenta.

Contra el aburrimiento, contra el simple aburrimiento, contra el vacío, hicimos todo: querer y odiar, trabajar, correr y matar. El espectáculo y la ciencia. Inventamos el tiempo para llenar ese vacío, para tener un lienzo en el que dibujarnos a nosotros mismos, para marcar una frontera que mantuviese aparte a los animales. Y vimos que era bueno.

viernes, 27 de junio de 2008

El río

Tiernas avalanchas de sangre que, pacíficamente, acuden a templar cada rincón del cuerpo.

Polígonos. Polígonos musicales y atmosféricos. Polígonos que sólo existen en tu mente al leer. Polígonos planos y semitransparentes. Polígonos como estados de ánimo, como recuerdos que se yuxtaponen y se sobreponen y se componen y descomponen.

Aguas negras y claras de río. Preguntas. Río físico y sed que lo mira. Aguas enigmáticas y de porcelana, mínimas suciedades que varían sobre corrientes tímidas y anodinas. Fondo invisible, pasado sangriento, sonrisa inocente. Flor marchita. Joven vida adolescente la siega. Peces, seres extraños, entendimiento natural y ambiguo, visceral, respuesta muda. Burbujas. Plantas, vegetación evanescente, culpable.

Polígonos que adelantan y sobrepasan sin nunca chocar. Polígonos mentales que manejas y controlas sin poder ni querer evitarlo. Polígonos domados, nunca serán fuera de tu deseo. No piensan pero entienden, entienden que no pueden acceder a la realidad porque son parte de la realidad; no buscan la verdad porque son la verdad y llanos transcurren hojas sobre el río.

Ondas físicas y deslizamiento trivial de una vida, la nuestra, sobre las palabras y ese ruido que dicen que se oye. Fuera.

sábado, 21 de junio de 2008

Nucleosíntesis

Apartada de la popularidad adquirida por otras teorías científicas más destacadas, yace la teoría de la nucleosíntesis estelar. Viene a explicar cómo se formaron los átomos más pesados del universo así como las cantidades porcentuales observadas de cada uno. Entre estos elementos pesados están el carbono, el hierro, el calcio etc. Cada elemento tiene su propio proceso de formación, pero la mayoría tienen en común que necesariamente fueron generados en el interior de estrellas, y posteriormente dispersados en el espacio mediante supernovas, procesos de explosión estelar de magnitudes difícilmente imaginables.

Y esa es la historia de nuestros átomos, ese el el viaje que han realizado durante millones de años hasta formar nuestra piel, nuestro ADN, nuestra saliva, nuestros ojos. Hasta formar el mar, la Tierra y prácticamente todo lo que vemos; somos literalmente polvo de estrellas.

No sé porqué esta es una de mis teorías favoritas. Hay quien se siente orgulloso de ciertos antepasados nobles, y escribe su nombre con muchos apellidos. La nucleosíntesis es algo así, pero a lo bestia. Viajes infinitos, energías descomunales y probabilidades ínfimas se han conjurado para formar la vida. Eso, de por sí, ennoblece y eleva todo cuanto hay, y nos convierte en seres afortunados. De alguna forma me hace pensar que todo está íntima y secretamente ordenado.

viernes, 20 de junio de 2008

Entropía

Dentro, en las casas, pasaban muchas, muchísimas cosas a diario, demasiadas para ser controladas. Así es que había ropa tirada en los comedores, en las cocinas, en los estudios... y también comida o restos de comida tanto en los comedores como en las cocinas como en los estudios. Todo era inmediato, y todo acababa mezclado.

Fuera, en la ciudades, con el paso veloz de los siglos, las ideas y las personas, también se habían ido mezclando las cosas, de forma que el veneno se había mezclado en la comida, la enfermedad en la salud y la salud en la enfermedad, el sueño con la vigilia, el deber con el placer; y todas las ideas eran un poco todas las demás. Todo se volvió complicado, y las definiciones se hicieron difusas.

miércoles, 18 de junio de 2008

Fauna local

Es lo que me da rabia de los países pequeños, ese nacionalismo enano burgués, esas criaturas culturales sobreprotegidas que crecen al calor de la faldita de mamá patria. Música, literatura, teatro, cine, e incluso ciencia que jamás alcanzarían un nivel internacional son venerados de frontera hacia dentro. Seguro que en otros países pequeños les pasa lo mismo: en Luxemburgo, San Marino, Andorra... se han de comer una cantidad de mierda brutal. Estadísticamente es muy poco probable que entre tan poca gente surjan obras geniales, punteras. Pero ahí están los premios nacionales de literatura, el concurso nacional de maquetas, las becas nacionales de ciencia y las televisiones nacionales para fomentar lo propio y mantener a flote la imagen cultural original de la nación. Pero digo yo que una cosa es preservar la diversidad biológica y otra montar una granja de cucarachas.

jueves, 12 de junio de 2008

Fotografías

Puede que porque la mayoría de mi vida ha transcurrido en una relativa ausencia de fotografías y material gráfico en general, desprecio el valor de una fotografía, que para mí en ningún momento ha dejado de ser una curiosidad, o un artefacto de la vanidad; algo así como un espejo para periquitos o una pieza de bisutería. Es eternidad falsa, es un pseudorecuerdo de cajón que en ocasiones nos ahorra el esfuerzo de recordar realmente.

Tengo una imagen perfectamente definida, y la contemplo con cierta frecuencia. Es la escena de una joven madre que baña el domingo por la mañana a su hijo, muy pequeño; al acabar lo envuelve en una toalla amarilla y riendo lo carga al hombro como si se tratase de un saquito. Así avanza por el pasillo, hacia la luz que entra del exterior, y va gritando "¿quién quiere esta sardina?¿quién quiere esta sardina?!". Hasta llegar al dormitorio de los padres, donde le pasa el secador y lo deja charlando en la cama con el padre.

Esta imagen no sería lo mismo en una fotografía. Una fotografía es inmutable, te recuerda cada detalle que realmente fue. No evoluciona, y por eso siempre provoca una sensación de extrañeza, de desfase, cuando se mira al cabo de unos años: esa escena ya no es tan real, tan nuestra. En cambio un recuerdo se mezcla con todo lo que eres, se fusiona contigo. Te modifica, y tú a él. Quizás la toalla no era amarilla, y quizás no había tanta luz todos los días. Quizás el padre a veces hablaba más y otras veces menos. Pero la escena ha quedado así en mi interior, matizada, en continua redefinición. Cambia cuando yo cambio, se retoca mucho más sutilmente que con cualquier programa de edición de fotografías, permitiéndole mantener la esencia, aquello que realmente nos importaba captar.

miércoles, 11 de junio de 2008

La disrupción

El inspector cruzó el perímetro policial.
- ¿Se ha encontrado algo?
- Sólo sabemos que el niño jugaba en los alrededores del pozo, y al rato había desaparecido.
- ...
- Pero no podemos ver nada de lo que hay en el pozo.
- ¿Cómo?
- En el fondo de ese pozo hay algo extraño...por decirlo de alguna manera, aunque en este caso no hay una manera correcta de decirlo.
- ¿Qué?
- No sabemos qué es, sólo que nadie se puede acercar. Ahí puede estar la demostración matemática de que si las matemáticas son ciertas entonces son falsas, o puede tratarse del origen de la locura, o quizás sea el motivo de que exista el terror, el límite del lenguaje, o eso que llaman dios... En cualquier caso, cada paso que demos en dirección al pozo abandonamos un poco esta realidad. Incluso a esta distancia, uno comienza a notar como si sus frases no le pertenecieran, como si fueran narradas por alguien y reproducidas en la mente de un lector.

viernes, 6 de junio de 2008

La flecha del tiempo

De las catedrales góticas a las modernas construcciones de cristal, del feudalismo a la democracia, de la numeración romana a la arábica y de los gramófonos a los iPods. La famosa fecha del tiempo de la termodinámica ya nos indica que el futuro siempre es más simple que el pasado; es cuestión de pura entropía. Cada vez tenemos un pensamiento más magro, más depurado, menos barroco. Es la dirección natural, y cualquier otra dirección no es más que una fluctuación pasajera. Comprendiendo esto, ¿por qué no pensar, ya hoy, qué parecerá ridículo o recargado mañana? ¿Qué prejuicios, qué costumbres, que procedimientos resultarán incomprensibles dentro de 20, 30 años? ¿Y dentro de un siglo? Responder estas preguntas sin tapujos nos permite adivinar la dirección natural a seguir, aquella que progresivamente adapte la cultura al ser humano y no a la inversa.

martes, 3 de junio de 2008

Silencio

El murmullo de la ciudad es un silencio. Es un gran ruido blanco, carente de significado: básicamente como un silencio al que se le ha aumentado el volumen. Un silencio que es la suma de miles de silencios.

lunes, 2 de junio de 2008

La confesión del veterano

Roisin, es difícil describir lo que me pasa. No entiendes por qué tengo estas rachas de tristeza tan profunda, y yo no lo sé explicar porque las tengo incrustadas entiendes? Lo mismo que la metralla de la pierna. Primero era un objeto extraño, una agresión. Desde el momento en el que los médicos dijeron que era mucho más arriesgado extraerla que dejarla, se convirtió en parte de mi cuerpo, tan imprescindible y propio como un dedo de una mano.

Me gustaría vivir sin memoria, Roisin, pero cada cana y cada cicatriz me recuerdan todo lo que he vivido. Todos mis recuerdos están ahí, como el Aleph de Borges, recuerdas? Están todos agolpados en el mismo sitio y al mismo tiempo. Todos los caídos, las vidas desperdiciadas, la esencia animal del hombre al desnudo, de los gobiernos en carne viva, las vísceras cruentas de la humanidad entera; toda la crueldad de lo que es capaz alguien que había sido panadero o sastre. Todo ello está en mi mirada como unos anteojos; está en todo lo que veo. Son cosas que se ocultan por un motivo, se esconden porque nadie debería tener que saberlas, son una brasa candente en tu cabeza.

Me dijeron que olvidara, pero nadie puede digerirlo todo. El corazón es como una arcilla endureciéndose, cuanta más forma toma, cuantas más opciones ama, menos flexible puede ser, ha de tomar una dirección. Las huellas de esos caminos que tomas acaban siendo tus cadenas, y las necesitas para ser tú mismo. Así es, Roisin: mi tristeza soy yo.

El monolito

El contenido de este post es la verdad última.

Como no puede conocerse ni explicarse, este texto es la mejor aproximación posible. También lo hubiera sido cualquier otro texto, incluso uno aleatorio.

domingo, 1 de junio de 2008

La zanja

La veo desde el autobús, rompiendo impunemente el continuo espacio-tiempo de la ciudad, como una brecha en la lógica, en la civilización, en la historia: es la zanja. Nadie sabe de donde viene ni a donde va. Los obreros la alimentan, le rinden culto con sus palas por un sueldo, crean un templo de vallas y luces a su alrededor. Sus jefes les pagan porque firmaron un contrato millonario. La empresa contratante se debe a los accionistas. Los accionistas se guían por su propio miedo. Y dentro de todas las mentes de todos estos actores, no se sabe en qué momento, en qué segundo exacto apareció la zanja. Solamente que un día un pico comenzó a levantar adoquines, y debajo esperaba, dormida en el subconsciente colectivo, esperando para despertarnos de nuestro sueño de continuidad con su aspecto primitivo y tribal, con su pureza existencial, la indescifrable, la terrorífica zanja.

sábado, 31 de mayo de 2008

Tetris

Me pregunto si lo adictivos que resultan algunos juegos de arcade clásico está relacionado con su mecánica sencilla, emulando la vida misma. Comenzando por el tetris. Siempre me ha parecido que las conciencias funcionan un poco así, como el tetris. Van cayendo experiencias de formas y colores variadas, y las encajamos donde podemos de acuerdo con las experiencias previas. Si son más pausadas pueden acomodarse más fácilmente. Si son más violentas o tienen formas más extrañas, menos compatibles con las anteriores, se apilan. Cuanto más variadas sean las piezas anteriores, más fácilmente encajarán las nuevas. Y siempre, constantemente, hacemos esfuerzos por encajarlas todas y poder olvidarlas. Mientras tanto, permanecen ahí, amenazando con la saturación.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Stress

Hay tres causas principales del stress; la primera y mas importante es la tendencia primaria a forzar los ritmos orgánicos en una situación de peligro, para facilitar la huida o la respuesta a la amenaza. Hoy en día también sobrecargamos nuestro cuerpo con el peso del stress incluso días antes de que el peligro real vaya a tener lugar.
La segunda es la costumbre infantil de montar una pataleta cuando uno se encuentra ante una situación desagradable, para mover a un adulto a solucionarla.
Y la tercera es la creencia católica de que un sentimiento de culpa, preocupación y desvelo dignifica frente al ser divino, es una especie de ofrenda a Dios que le llevara a interceder a favor de la persona en apuros, (vamos que el stress tanto en este caso como en el anterior es una especie de foco para llamar a un batman que acuda en nuestro rescate). Si repasamos estas causas objetivamente, nos daremos cuenta de que no tienen sentido para un homo sapiens occidental, adulto y consciente de la poca eficacia de la metafísica.

martes, 27 de mayo de 2008

Planchar

Mira que hay modas extrañas, incómodas e incluso antiestéticas (algunas entran directamente dentro de la anti-moda): hay pantalones caídos hasta casi las rodillas, piercings en la cara, pantalones rotos, ropa llena de remiendos... Sin embargo, por algún extraño motivo, aún no se ha conseguido imponer la moda llevar la ropa sin planchar. Llevarlo todo, y todos los días, sin planchar (eh, pero limpio!). Qué ahorro de tiempo, de energía, incluso de espacio almacenamiento (podría dejarse toda la ropa en una sola bola). Además la ropa duraría más, al meterle menos ajetreo. Nada nada: arrugas al poder!!

lunes, 26 de mayo de 2008

Lógica binaria

Me resulta curioso: en la naturaleza, no existe nada binario. La lógica binaria o booleana, el "sí/no", "0/1", no aparece en ningún fenómeno natural. De hecho, si apareciese, violaría la ley relativista según la cual no se puede transmitir información a una velocidad superior a la de la luz (y si algo pasase de 0 a 1 en tiempo 0 habría una transmisión de información a velocidad infinita!...). Además, personalmente me resulta inconcebible que algo pase de un estado a otro así, sin nada en medio, como un mago que desaparece en una nube de humo...
Sin embargo, la lógica binaria no sólo es la base de la informática -eso sería lo de menos- sino que precisamente es la base de la informática porque es la base de la forma de razonar de los humanos. Eso es ya es más importante, y supone un ejemplo claro del inquietante divorcio entre las leyes de la naturaleza y el razonamiento humano.

domingo, 25 de mayo de 2008

Consciencia

Todos estaríamos de acuerdo en que una bacteria no sabe por qué hace lo que hace; procesa nutrientes de forma determinista, mecánica, sin posibilidad de elección. Claramente, no es una actividad consciente ni racional. A medida que subimos en el árbol evolutivo, nos encontramos mecanismos automáticos similares, cada vez más complejos; tampoco es consciente un pájaro de porqué hace un nido de una determinada manera, o de porqué empolla los huevos. De la misma forma una abeja no sabe porqué las celdas de su panal son hexagonales, y otros tantos ejemplos.

Todo esto lo digo porque hoy he tenido la sensación de que el ser humano tampoco sabe porqué hace las cosas más importantes de su vida, aunque les intente dar un tinte racional. Un ejemplo lo tenemos en las madres, que mayoritariamente sostienen a sus bebés apoyándolos con el brazo izquierdo, sean diestras o zurdas. Cuando se les pregunta por qué lo hacen, las respuestas son variadas: "así tengo el brazo derecho libre para hacer otra cosa" -en el caso de las diestras-, "porque así lo sostengo más seguro" -en el caso de las zurdas-, "comodidad", etc. Pocas se han parado a pensar que probablemente están usando un mecanismo ancestral de tranquilización del bebé, haciéndole escuchar los latidos de su madre.

sábado, 24 de mayo de 2008

Líderes

Hoy, sábado, acabo de llegar de una comida de empresa. Durante todo el tiempo me he estado acordando de esos relatos lacrimales de mujeres obligadas a prostituirse por su situación económica... siempre explican cosas como "alejaba mi pensamiento de allí, me concentraba en algún objeto de la habitación y me dejaba hacer". En mi caso, intentaba concentrarme en la rama de un árbol en el exterior del restaurante.

Curioso, verdad? Hay gente que cree que robándote unas horas de tu sábado, de tu tiempo libre, obligándote a compartirlas con ellos, te hacen un favor. Que has de estar feliz y contento de ver a tus compañeros de trabajo unas horas más esa semana. Que probablemente no tienes nada mejor que hacer. Le he dado vueltas a la cuestión, intentando comprender cómo alguien puede llegar a esa conclusión tan naturalmente, cómo se entra en una dinámica de poca consideración hacia los demás. Mi conclusión es: "líderes". Tengo mi propia definición de líder: es alguien que no duda, que cree firmemente en algo. Está relacionado con el concepto de fe. Es como si la población en general fuera un conjunto estadístico, aleatorio, de puntos de vista, y entonces surgiera un elemento que apunta en una dirección, sin dudar, y magnetiza con su campo a los elementos circundantes, que ya tienen una dirección a seguir, y se dejan llevar (total, a ellos les daba lo mismo una cosa que otra...). Los líderes no pueden tener en cuenta todos los puntos de vista, si lo hicieran caerían en el mismo caos desmagnetizado de la población general. Los líderes han de concentrarse en el punto de vista de su empresa, y considerar los demás como secundarios. Ellos saben lo que es bueno para ti, tú no.

Otro indicio claro del liderazgo, de la elección preferente de un punto de vista, es la moral anti-TANSTAAFL; la empresa quiere casi únicamente nuestro bien, es prácticamente una ONG. Es superior a otras empresas porque es buena. El dinero le cae del cielo como premio a esta bondad moral (es casi un concepto religioso no?). En las comidas de empresa, siempre cae un discurso (corto o largo) del líder que nos intenta convencer que lo importante de la empresa es su "carácter", que no es simplemente una máquina de hacer dinero. Lo fuerte es que en algunas ocasiones quien lo dice realmente se lo cree, lleva una empresa pero necesita no verlo como una actividad meramente económica, necesita creer que es algo más. ¿Cómo puede alguien obviar una verdad tan inmediata como el beneficio económico? La respuesta, como en tantos casos fuera del mundo de las empresas, es la misma que antes: "líderes".

domingo, 11 de mayo de 2008

El día

El día llegará, y será realmente divertido, de verdad. Ese día, alguien mirará el cielo una tarde, un cielo madreperla ligeramente trufado de disparos negros de aves cosiendo el espacio, y de repente pensará "qué aburrido, qué aburrido todo lo demás!". Se levantará, y pensará que profunda, vitalmente, se aburre. Paseará arriba y abajo en su casa, con las manos en los bolsillos. Lo mismo le pasará a otros, y la expresión en boca de todos, el lema del nuevo comienzo, será :"¿y qué?".

Ese día, la gente mirará los anuncios en televisión, en internet y en las revistas, los miles de millones gastados en fuegos artificiales, y todos dirán "¿y qué?", "no necesito nada de esto, en realidad". Se darán cuenta de que han estado jugando policías y ladrones, a papás y a mamás, a jefes y oficinistas; les enseñaron esos juegos de pequeños y quedaron atrapados en ellos. Pasaron de los billetes del monopoli a los reales, y se quedaron dando vueltas al tablero.

Pero las nuevas ropas del emperador no eran de un nuevo tejido que sólo veían los sabios; en realidad el emperador estaba desnudo. Mientras, lejos de allí, algo estará esperando en los arrozales, en las orquídeas y en los pantanos de colores que un occidental nunca llega a ver, esperando ese día en el que todos comprenderemos el gran chiste.

sábado, 3 de mayo de 2008

TANSTAAFL

"There Ain't No Such Thing As A Free Lunch” es una expresión para indicar que nada es realmente gratis. En un buffet libre, el precio y la comida están perfectamente equilibrados (de acuerdo a una estadística que favorece al dueño del restaurante). Cuando te sirven cacahuetes con una bebida, no son gratuitos; se sabe que –estadísticamente- harán que se consuma más. Y así con todo, con la economía, con la sociedad, la vida, la física…con la realidad en general. Simplemente, no es posible obtener algo sin sacarlo de alguna parte, es la más sencilla ley de conservación.

Es sorprendente la cantidad de gente que, ya en el siglo XXI, aún no ha comprendido real, profundamente este concepto básico. Que cree que existe la generosidad, la gratuidad, el desinterés, las modas, la bondad y la maldad. Que cree que hay cosas en la vida que surgen “porque sí”, de la nada, sin obedecer ninguna causa.

TANSTAAFL viene a aclarar estos puntos. Son especialmente engañosos los fenómenos que en principio aportan bienestar al total de la colectividad, y por lo tanto parecen candidatos a signos de progreso, de benevolencia colectiva. Estoy pensando en los sistemas democráticos, los convenios laborales, la seguridad social etc. Todos estos mecanismos han sido instaurados por la sencilla razón de que una sociedad con unos mínimos niveles de bienestar es una sociedad económicamente más estable, menos propensa a las revoluciones por estar más acomodada. Unas sociedad con un mínimo potencial adquisitivo permite una economía de mercado; un empresario obtiene mayores beneficios pagando más a las clases bajas para fabricar productos para las clases bajas (que son mayoritarias) que pagando menos a sus trabajadores y vendiendo productos sólo a las clases altas (que son minoría). Unos trabajadores con mayor poder adquisitivo podrán comprar los productos de su empresa y de todas las empresas de las que tienen acciones sus inversores. Unos trabajadores con vacaciones pagadas tendrán una mayor esperanza de vida, menos bajas laborales y en general, menos quejas, mayor productividad y adhesión al propósito empresarial. Los sectores más desfavorecidos no caerán tanto en tendencias delictivas si son subvencionados y ayudados a prosperar. Todos los movimientos sociales tienen una raíz económica.

En general, se puede concluir que pueden existir otros mecanismos sociales de mayor efectividad productiva, pero serán necesariamente menos estables (como demuestran otras etapas históricas). En resumen: la “benevolencia colectiva”, el mayor equilibrio posible entre los diferentes agentes productivos, favorece la acumulación de beneficios. No existe el concepto de progreso más allá de la optimización de unos pocos parámetros económicos.

viernes, 2 de mayo de 2008

Contabilidad

Escandallos. Asientos. Debe y haber. IVA Repercutido y Soportado. Rappel. Pases. Punteo. Gastos Atípicos. Y en la declaración de la renta: Base Imponible del Ahorro, Determinación de Base Liquidable General, Cuota Líquida Autonómica, Total Pagos a Cuenta… y al final, lo único, todo lo que hay, son cantidades que se cobran y otras que se pagan, son sistemas con 2 grados de libertad. No hay, insisto, absolutamente nada más que eso. Vista esta absoluta falta de sentido sistemático, de intento de generalización, de simplificación, mi conclusión sobre el mundo de la contabilidad es que si la Química hubiera sido hecha por contables, aún estaríamos anclados en la Alquimia, con sus nomenclaturas extrañas y conceptos esotéricos. Y si los contables hubieran hecho las Matemáticas, aún estaríamos usando la numeración romana...

jueves, 1 de mayo de 2008

Viajeros

La diferencia entre turista y viajero, al igual que la diferencia entre quien va a ver la película de moda y el cinéfilo, o el que escucha los 40 principales y el melómano, o el cuadro que combina con el color de las paredes y un Picasso, es una cuestión de intensidad y de actitud, y es básicamente la misma diferencia que entre querer (en el sentido de anhelar) y necesitar. El turista desea ir, el viajero ha de ir. El turismo es una concepción cultural, un hobby, algo así como ir de rebajas o ir al cine. Es más vaselina para suavizar la dura mecánica social del día a día, es algo "para liberar tensiones". El turista busca algo en el exterior, una playa o un monumento; visita Tailandia como si fuera un parque temático tailandés; el destino es un producto de consumo. Para el viajero, el viaje es una parte de sí mismo, y es esa parte de sí mismo que le falta lo que está buscando. Es una actividad totalmente introspectiva. El turista hace centenares de fotos en las que sale él como protagonista, posando en localizaciones reconocibles. Son fotos para la vuelta, para los demás. El viajero hace pocas fotos, mayoritariamente graba el viaje en el recuerdo.

sábado, 26 de abril de 2008

Victoria pírrica

Una victoria pírrica es aquella en la que el bando que obtiene la victoria queda igual o más diezmado que el bando derrotado. Es una victoria sin alegría, una victoria desde el punto de vista técnico, pero sin sensación de victoria. El vencedor ha tenido que dejar más que el vencido, de forma que no ha ganado por superioridad sino por mayor necesidad en la contienda. Sólo ha ganado el impulso de ganar, pero no el propio ganador. Y desde luego, inmediatamente tras la batalla, el ganador no entiende el sentido que ha tenido la lucha, y quizás ya hacía tiempo que no lo entendía pero había llegado demasiado lejos como para detenerse. Quizás, con el tiempo, haya un sentido oculto se revele.

jueves, 24 de abril de 2008

No erradicaban a los pobres...

No erradicaban a los pobres; no les interesaba porque sabían que las reglas sociales implicaban necesariamente una determinada función de distribución de la riqueza, universal, y eliminando un segmento sólo conseguirían que, en breve, otros elementos los reemplazasen, como nichos de un ecosistema.

Sucesos

En el cielo, los colores, las texturas, eran exactamente iguales que los intentos que su cerebro, consciente e inconscientemente, hacía por adivinar el futuro. Quizás no el futuro-futuro, pero sí el pequeño devenir más inmediato.

Eran tareas difusas, como manchas, como el baile de trazas voluptuosas de un dragón de tinta trazado sobre el agua.

Los sucesos, finalmente, siempre “cabía esperarlos”, son mecánicos, tienen cabida dentro de cierta realidad, no rompen ninguna concepción lógica.

Aún así, como el calidoscopio de nubes de la tarde, son difícilmente predecibles, siguen el patrón de complejidad que siempre subyace en lo estético.

Aquello que pasa, siempre tiene al menos la dosis de belleza que le corresponde sólo por suceder: de entre todas las posibilidades, el universo entero ha elegido aquello que tiene lugar.

Literatura

El objetivo de la literatura ha de ser generar reacciones tan viscerales como la vida misma, o por lo menos tan viscerales como otras formas de expresión artística generan. Los personajes han de vivir, las líneas de un libro han de ser los códigos que activan en la mente la sensación de realidad, se han de saltar todas las barreras del intelecto e ir directamente al instinto. La literatura ha de estar escrita en el lenguaje fundamental de los seres humanos, en un lenguaje que entiendan tanto el cerebro como el corazón como la vejiga como el hígado. La literatura ha de provocar insomnios, ataques cardíacos, diarreas. Ha de ser un medicamento y un veneno.

Física

Siempre he dicho que para que el mundo vaya medianamente bien deberían contratar físicos incluso para limpiar los lavabos públicos. La carrera de física es como el cerdo: se puede aprovechar todo del ella. Creo que el motivo es que se estudian los problemas desde el punto de vista más fundamental posible, y en la vida cotidiana los problemas que podemos ir encontrando quizás no son los que se estudian en física estadística, pero sí heredan directamente de ellos. Si estudias económicas sólo estudiarás el aspecto socioeconómico de los problemas, si estudias psicología sólo estudiarás el aspecto humano de los problemas, y así con todo el resto de carreras. Si estudias física estudias los problemas en sí mismos; si un problema es real, es decir, está dentro de la realidad física, es seguro que se le pueden aplicar las reglas, o al menos la forma de pensar, que se enseña en esta carrera.

Un tema aparte es la satisfacción personal que implica conocer las bases de todo aquello que es real, el nacimiento de los fenómenos. Este conocimiento te aporta tranquilidad en la vida, te quita miedos. Te hace ver lo que en realidad son las cosas, desde un punto de vista general, globalizado. Es decir, te proporciona perspectiva. Física viene a ser algo así como “filosofía útil”, o lo que es lo mismo “filosofía bien hecha”.

jueves, 17 de abril de 2008

Cansancio

Creía que iba a morir aplastado por el peso de su memoria, el recuerdo del cansancio hacía permanecer, constantemente presente, al cansancio mismo, a todos los cansancios acumulados durante una vida. Como el agua que va formando una estalactita, el cansancio va deformando la personalidad, va depositando un elemento sólido, una piedra de riñón, un callo, algo que no se evapora con el simple descanso, que se incrusta. Hay una parte de cansancio, en suma, que forma parte de uno, que no se va. Es la parte que queda para siempre en la memoria, y su acumulación es la causa de la vejez.

Un atraco

El momento justo antes de atracar un banco es un poco como todos los momentos en la vida que implican una bifurcación, un paso irreversible. Es decir, como todos los momentos. La decisión final de hacerlo se hace en la propia puerta del banco; tomar esa decisión es un poco como todas las decisiones que se toman en la vida, como decidir qué marca de leche vas a comprar o como perder la virginidad o saber que algo te gusta, pero claro, una situación tan crítica es algo así como el as de las decisiones. Sin embargo, siempre queda una ligera sensación de que todas las decisiones tienen un poco de criticidad, un sabor de atraco, y, horriblemente, entiendes un poco a los enfermos mentales en sus laberintos de pensamientos, te preguntas si no fueron eclipsados por momentos críticos, por la visión de lo que es realmente dar un paso en la vida.

¿Por qué lo hice? Por dinero, claro. La respuesta es obvia pero incompleta; ¿por qué no todo el mundo atraca un banco? ¿En qué momento visualicé la posibilidad, acaricié el plan? Yo no lo sé, y además nadie lo sabe. Hay “algo” ahí debajo que trabaja sólo, y luego sube a la superficie a decirte que has de hacer. A veces "eso" trabaja un tiempo, y luego sube a decirte al oído "estoy enamorado". No sabes cuando pasó, pero ahora ya está ahí. Pues lo mío con el dinero es igual. Había momentos de desesperación económica. Había momentos en los que odiaba a los que lo tenían todo y no lo merecían ni lo aprovechaban. Había momentos en los que me consideraba mucho más inteligente que la media, en los que confiaba en mis capacidades para hackear una sociedad podrida de injusticias que se mantiene a flote con débiles excusas morales inventadas por los de arriba ("pobre pero honrado"...esas chorradas). Y finalmente hubo algún momento en el que miré hacia el banco. No soy un supervillano, ni un héroe. Sólo un nudo entre causas y consecuencias, como todos.

Nunca podré olvidar la entrada en el banco. Media hora antes de hacerlo, cada minuto cambiaba mi intención, si hacerlo o no. Diez minutos antes, cambiaba cada medio minuto. Un minuto antes, ya cerca del banco, cada diez segundos oscilaba entre opciones opuestas, entrando en una nube de pensamientos caóticos. Una vez dentro, con el frío de la pistola en mi mano, dentro del bolsillo de mi chaqueta, aún podría haberme detenido. Pero "eso" trabajaba desde abajo, y me susurraba "es lo que has de hacer, es como un trabajo más, con sus riesgos". Una vez das el primer grito, todo está sentenciado, y sólo hay una dirección.

...Un ser que desconozco, que decide y actúa, ese soy yo. Yo soy sólo la cáscara de mis acciones, las veo como desde un monitor, no sé de donde brotan, y las recuerdo como un sueño.